Planeta desencantado. Capítulo 14 – ¿De dónde vino el fraude?

planeta-desencantadoObservamos a lo largo y ancho de los anteriores trece capítulos que las afirmaciones de J.J. Benítez no se sostienen ni con un alfiler. La mayor parte de lo que dice es mentira y no escatima recursos para hacerse el listo: transcribe citas a lo bestia, generaliza datos, usa falacias pasadas de moda, apela a la ignorancia, inventa pruebas, aboga por la intervención divina, falsifica traducciones e incluso calumnia a los científicos de verdad. Eso sin contar con la cantidad enorme de errores estúpidos que hacen del ufólogo español un auténtico cretino, cuyo título de periodista le queda grande.

Tanta patraña tenía que venir de algún lado. No es normal que tremenda basura magufa esté apilada en cada episodio de Planeta encantado, cuyas ideas no están respaldadas por evidencia seria y mucho menos por autores respetados en las diversas materias que toca. Eso me motivó para añadir un segmento más a esta investigación, en la que asumí el compromiso de rastrear quiénes y qué clase de publicaciones son las fuentes responsables de estos embustes difundidos por Benítez. Sigue leyendo

Planeta desencantado. Capítulo 12 – Mirlo fantasma

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Bienvenidos, queridos lectores de este blog. He venido nuevamente para proseguir con esta ronda de pensamiento escéptico. En esta ocasión, tenemos el duodécimo episodio de Planeta encantado, titulado Mirlo Rojo, que hace referencia a un contacto “clasificado” que le dice la “verdad” a J.J. Benítez. Sin embargo, ¿qué “verdad” es esa? Ninguna de los falsos aliens ancestrales del Tassili, a los que dedicó cuatro partes de este filme, sino a los extraterrestres de la Luna, los cuales fueron “ocultados” por los estadounidenses en la conquista del espacio, durante la Carrera Espacial. Sigue leyendo

Tucson, la DMAFB y el incidente OVNI del B-36

convair-b-36-peacemakerDentro de los casos estudiados en el Proyecto Libro Azul, este avistamiento ufológico puede ser descrito, indiscutiblemente, como algo sumamente enredado. Nos enfrentamos, pues, a uno de muchísimos acontecimientos de OVNIs donde el veredicto científico es aproximado, ya que la evidencia disponible es limitada tanto en calidad como en cantidad. Veamos, sin embargo, si pueden traerse nuevas luces en medio de estos misterios que son como los rompecabezas que no pudieron armarse por falta de piezas.

Trasladémonos a los Estados Unidos, específicamente a la Davis–Monthan Air Force Base (Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan, i.e. DMAFB por sus siglas en inglés), situado en Tucson, en el estado de Arizona. De acuerdo a la ficha de registro, el avistamiento ocurrió el 1º de mayo de 1952 y se anotó al día siguiente en el reporte de información de la inteligencia aérea, en cuyo resumen se escribió por error (seguramente de transcripción) el año de 1953. La información pertinente a ambos informes oficiales fue la siguiente: Sigue leyendo

El desconcertante Proyecto Libro Azul

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De todas las supuestas evidencias ofrecidas por la ufología para tratar de demostrar el ocultamiento de los Objetos Voladores No Identificados, una de ellas está asociada a un programa de investigación realizado en los Estados Unidos que fue denominado como Proyecto Libro Azul (PLA, de ahora en adelante). El PLA tuvo dos objetivos centrales: analizar científicamente los OVNIs y determinar si los mismos representaban algún peligro para la seguridad nacional de ese país. Aunque en 1947 ya se tenían los primeros reportes, no fue sino hasta 1952 cuando el PLA arrancó formalmente sus indagaciones, las cuales históricamente se llevaron a cabo durante poco más de dos décadas.

El final del PLA fue anunciado el 17 de diciembre de 1969, y para enero de 1970 sus actividades habían cesado por completo, sin posibilidades de reiniciarse; la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF, por sus siglas en inglés), que estuvo a cargo de las investigaciones, las desestimó por motivos económicos ya que su presupuesto estuvo más enfocado al desarrollo de armamento y a cubrir los elevadísimos gastos bélicos de la Guerra Fría que a la averiguación de un fenómeno del que a duras penas había información disponible. Desde ese entonces, la USAF se desentendió por completo del tema OVNI y probablemente lo seguirá haciendo. Sigue leyendo

Ufología: una seudociencia acerca de nada

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El universo es enorme; sus dimensiones son tan grandes como la cantidad de variables necesarias para la aparición de la vida en éste. La interrogante sobre la posibilidad de vida extraterrestre no es nueva: Christiaan Huygens discutió este complejo problema en su obra Cosmotheoros, escrita en el año 1698, la cual nació de su firme creencia en la existencia de la vida en otros rincones del cosmos. Por supuesto, en años posteriores el debate seguiría a través de teorías formuladas por científicos como Carl Sagan, cuyos proyectos como el SETI han hecho que la discusión aún esté en vigor. Sin embargo, es en pleno siglo XX cuando muchas ideas acerca de la posibilidad de vida en otros planetas fuera de la Tierra se salieron del plano de la ciencia.

Para empeorar el panorama, la aparición patológica de la conspiranoia, en conjunto con una preparación pobre de diversas personas que se autoproclamaron especialistas en el tema, reforzaron las tesis seudocientíficas. En pocas décadas aparecieron numerosas publicaciones donde se hacían afirmaciones sobre el hallazgo de seres vivos en mundos distantes del nuestro, aunque carecían de evidencias sólidas. El hecho de señalar como ciertos un conjunto de argumentos no demostrados hizo que naciera la ufología (llamada también ovnilogía, aunque usaré el primer nombre): una seudociencia que tiene una cuantiosa suma de partidarios, pero una credibilidad nula. Esto puede explicarse a través de siete puntos básicos que nos dicen por qué la ufología es un fraude al cien por ciento. Sigue leyendo