Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 9 – Cultos de ayer y hoy

simonbolivar_tarjetaunicaAlgunos héroes vuelven del Inframundo en diversas manifestaciones que permean en los diferentes niveles del imaginario colectivo. En este orden de ideas, el Libertador ha sido, es y probablemente será el ícono máximo de la adoración patriótica que gira en torno a la guerra de Independencia latinoamericana. Este fenómeno es conocido como el “culto a Bolívar” o “bolivarismo”, el cual le pone al prócer caraqueño un sinnúmero de etiquetas para divinizarlo tales como ideólogo, filósofo político, profeta de la Ilustración, y una cantidad adicional que no tiene asidero lógico. Algunas de las más difundidas fueron abordadas a lo largo de esta indagación, y otras más lo serán en lo que reste de ella.

Cualquier estudio sobre esta religión político-cultural debería tener por punto de partida el trabajo de Germán Carrera Damas (1983), que está finamente documentado con los pormenores del caso venezolano. Por consiguiente, no quitaré protagonismo a la obra de dicho historiador, sino que la complementaré poniendo atención a sus argumentos, pero también a lo que ocurre en distintas partes del mundo. Veremos, muy resumidamente, las transformaciones post-mortem de Bolívar en el tiempo y en el espacio, sus promotores, las intenciones de estos y las consecuencias que trae la veneración al Libertador. Sigue leyendo

Hugo Chávez, Jesucristo y el socialismo cretino del siglo XXI

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Una de las mezclas más absurdas que he visto no corresponde a ningún DJ de poca monta, sino a una torcida ideología política que hizo Hugo Chávez, a su manera, entre el mal llamado socialismo del siglo XXI y las ideas de Jesucristo, como si ambas ideas fueran compatibles entre sí o como si fueran conceptos hermanos. La parte más irracional de los falaces argumentos de Chávez está centrada en el hecho de que como Jesucristo se comportaba supuestamente del mismo modo en el que lo hicieron los próceres de la independencia latinoamericana, entonces Cristo es por ello revolucionario, socialista, bolivariano y, por ende, chavista. He aquí, pues, una teología criolla que une con suturas forenses los miembros de mesías fallecidos, un Frankenstein hecho a medida del finado sabaneteño.

El mesianismo de Chávez usa un silogismo deducible con facilidad en el que la premisa A sostiene que Jesucristo tuvo un sinnúmero de virtudes, mientras que la premisa B dice que esas virtudes también las tiene el socialismo del siglo XXI; partiendo de las susodichas premisas, Chávez habría dado como conclusión que si Jesucristo era bueno, generoso, misericordioso, protector de los desvalidos, tolerante, solidario y un etcétera de cualidades positivas, y si su socialismo las predica, entonces esa coincidencia se debe a que el hijo de Dios en la Tierra era bolivariano, revolucionario, socialista y, sobre todo, “rojo rojito”, es decir, que él era chavista. Los problemas de esta falacia son sumamente graves, comenzando por la falsa asociación de dos cosas que van separadas, la cual Chávez ha hecho deliberadamente con otros personajes históricos como el cacique Guaicaipuro y Simón Rodríguez, pintados en un mural mamerto en Caracas. Sigue leyendo