Planeta desencantado. Capítulo 5 – Secreto de uno, de ninguno

Captura de pantalla de 2016-01-06 18:12:23

¡Eh, holis, amigos lectores! ¿Alguno de ustedes extrañaba las palizas verbales que le he dado a los filmes de J.J. Benítez? ¿Sí? ¿No? Vale, pues yo sí, y mucho. He desmentido los alienígenas ancestrales de Perú, el misticismo en la Isla de Pascua, los platillos voladores del Mali preislámico y el Jesucristo urantista, así que no me conformaré con menos; al contrario, he venido por más. De esta manera es como voy a darle con todo a la quinta entrega de Planeta encantado, titulada El secreto de Colón, en la que el ufólogo hispano nos dará más lecciones de cultura general que supuestamente nadie sabía salvo él o su secta de “iluminados” magufos.

Como por cosas de la vida, aquí pasé menos trabajo que de costumbre a la hora de realizar la transcripción de este seudodocumental. Incluso no hubo mucho material para las fotocapturas del mismo. No sé si esto se debe a que Benítez no le echó pichón o si estaba demasiado ladillado como para explicarnos las cosas como Dios manda (aunque lo dudo), pero esta vez sus afirmaciones son un poco más compactas, por lo que podré lidiar con ellas en bloques más grandes y no tanto por segmentos como he hecho anteriormente. Sigue leyendo

Venezuela Bananera en Marcha (IV)

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No hay nada mejor que levantarme en las mañanas y disfrutar el aroma a mastranto de la victoria. ¡Qué delicia ha sido, desde el 6 de diciembre (6-D) del 2015, ver enfurecidos a los testaferros del gobierno por su aplastante derrota en las elecciones, en las que creyeron tener asegurados sus curules en la Asamblea Nacional (AN)! ¡Qué magnífico ha sido escuchar la voz trastabillada de Tibisay Lucena al balbucear los resultados! ¡Qué lindo ha sido observar las manifestaciones de orgullo herido en los representantes del PSUV y de sus seguidores! ¡Qué fantástico ha sido ver cómo a pesar de la sucia campaña electoral se han quedado con las tablas en la cabeza! Y, sobre todo, ¡qué maravilla ha sido contemplar la manera en que por fin se ha revelado, sin más caretas, la faceta dictatorial de Nicolás Maduro!

Guao, guao, guao. Esto sí que es para chuparse los dedos. Ha pasado un mes desde las elecciones a la AN y todavía estoy boquiabierto. En realidad, todos lo estamos, nadie esperaba que al chavismo le iban a dar tremenda pela; nadie se imaginaba que el “voto castigo” funcionaría tan bien. Ni siquiera pensé que acertaría al 100% cuando dije, en junio del año pasado, que “la salida electoral aún no va a sonreírle [a la MUD], salvo que una paliza en las parlamentarias astille el gerrymandering y nos dé una mayoría de diputados en la AN, lo cual podría poner a Maduro en tres y dos”, pues la oposición cuenta con mayoría calificada (¡toma, papá, 112 diputados conseguidos con más del 60% de los votos! ¡Jajajajajajajaja!) y el actual presidente de la república está sudando frío porque ya no halla qué hacer. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 3 – La espada de oro

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Se ha tenido de Bolívar el concepto en el que él ha sido, sin lugar a discusión, el hombre por excelencia que venció a la Corona española y que estuvo muy por encima de cualquier prócer de su tiempo; si a Bolívar se le considera el Libertador, “por algo será”. El uso del singular y de las mayúsculas en este título por antonomasia de Bolívar no denota simplemente lo que él hizo con varios países de la América Española sino que él fue el único en conseguir su liberación por vías belicosas. En suma, se ha pensado que Bolívar, siendo el Libertador, utilizó la fuerza para salvarnos de los vejámenes perpetrados por los realistas y que si alguna vez él hizo lo mismo jamás se habría rebajado a su nivel, por lo cual la violencia de sus batallas es comprensible y hasta justificable. Por ende, hay una creencia en la cual se sostiene que la campaña militar de Bolívar, además de haber roto las cadenas de varias naciones, fue tan pulcra como sus intenciones políticas.

Hay muchas verdades en la vida castrense de Bolívar que concuerdan con las aserciones del folclor, pero también hay muchas tergiversaciones, exageraciones, mitos y leyendas que han puesto a este prócer venezolano en un altar en el que no debería estar. Las evidencias nos indican que el Bolívar de sable y uniforme fue menos heroico, menos compasivo y menos apacible de lo que aparenta porque él estuvo colmado de desperfectos; la efigie militar del Libertador fue una insuperable contradicción de sus ideas sobre la paz y la guerra. Como se ha de indagar subsecuentemente, Bolívar marcó la diferencia en la emancipación de Hispanoamérica, aunque para entender este proceso hay que explorar el historial de los movimientos preindependentistas y las dimensiones reales por las cuales Bolívar fue uno de los que pusieron punto final al Imperio Español durante años de tropiezos y pasos firmes. Igualmente se analizará la interacción del Libertador con sus correligionarios ―mejor dicho: competidores, rivales y enemigos― cuya labor merece un mayor reconocimiento, así como el efecto post mortem de la gesta del Libertador. Sigue leyendo

Ciencias y pseudociencias

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Imagen tomada de La pulga snob.

De una manera concisa, pero no por ello menos clara, hay que explicar las características que distinguen las ciencias de las pseudociencias, las cuales se han descrito con más detalle, por ejemplo, en la Wikipedia angloparlante y en El mundo y sus demonios, libro de Carl Sagan del que hice una reseña. Así, no me detendré a repetir lo que ya se ha dicho ni a examinar ninguna pseudociencia en particular porque tengo una sección exclusiva en este blog para hacer eso, por lo que he de hablar sobre cuatro puntos clave que siempre considero al momento de criticar y refutar los aspectos más llamativos que identifican el falso conocimiento del verdadero.

El primer punto junta la metodología y el rigor. Las ciencias usan el método científico para analizar su objeto de estudio. El objetivo de éste es garantizar la fiabilidad y veracidad en lo estudiado, además de obtener los resultados que correspondan a las teorías vigentes. Si se postulan nuevas teorías, éstas se revisan con cuidado para comprobar si están en lo correcto; de lo contrario, se descartan. Las ciencias vigilan que no haya manipulación de los resultados, que no se saquen conclusiones forzadas de hechos no comprendidos en su totalidad, que no haya dogmatismo o que se generalicen realidades científicas de diferentes naturalezas. El rigor y la objetividad en la aplicación de los métodos es fundamental para poder analizar las realidades enfrentadas como son, y no como queremos que sean. Sigue leyendo

Aplicando el escepticismo a los fraudes interneteros

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Una realidad incontestable en el mundo internetero es, precisamente, el hecho de ser con frecuencia invadidos por fraudes de todo tipo. ¿Son molestos, verdad? Sí, y si usted los ha mirado con detenimiento habrá notado que cada uno de ellos que llegan a su bandeja de entrada ―o a su muro, o a la portada de las redes sociales a la que esté metido― suele ser una mentira o una verdad a medias. En cualquiera de los dos casos veremos que su detalle más peculiar es que se viralizan con una rapidez tremenda, especialmente aquellos donde hay información de corte alarmista. Claro está, no necesariamente podemos ver falsas alarmas. En ocasiones es posible ver algunas teorías extrañas sobre asuntos de historia, religión, política, ciencia o tecnología, todas ellas orientadas a decir la “verdad” sobre alguna cosa o a señalar “la auténtica cara de Fulano”.

También es posible ver que, independientemente de si son o no son cadenas de email, se incluye la temática social, específicamente cuando se trata de personajes famosos u organizaciones demonizadas como la archiconocida Microsoft; por tanto, no es de extrañar que aquí sea nulo el aprecio por los hechos. Pero los hoaxes no son creados de la nada. En efecto, se originan de teorías conspirativas, mitos de toda índole, leyendas urbanas, malentendidos sobre temas que pueden dar lugar a controversias y supersticiones aún vigentes en nuestra cultura cotidiana. Inicialmente, muchos de estos contenidos de carácter seudocientífico estaban en libros, revistas o folletos. Después del auge del Internet, la distribución en cadena de estos embustes se hizo en formatos más prácticos que repopularizaron afirmaciones absurdas ya refutadas con sólo reeditar las historias originales en un documento de texto en compañía de imágenes “pescadas” en cualquier base de datos. Sigue leyendo