Planeta desencantado. Capítulo 6 – Dios es tracalero

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¡Eh, saludos mi gente! Ojalá que la estén pasando bomba y espero que en esta ocasión no sientan algo distinto, pues les tengo lo que había prometido hace dos capítulos atrás, cuando hablaba del señor Yisus Craist, el hombre dizque hijo de Jehová. Siéntense, pónganse cómodos, porque en la mesa se servirá un asunto bien polémico que por fortuna no es un misterio insoluble, pues hay pruebas en las que la sexta entrega de Planeta encantado (cuyo título es Un as en la manga de Dios) queda expuesta por su nivel de sinvergüenzura y apego por la magufería, oficio sin honor al que se dedica J.J. Benítez. En esta ocasión, el caza-ovnis español no viene a recitar sus cantinelas de aliens ancestrales ni sus versiones alternativas de la historia, sino a demostrar que el Sudario de Turín no es un fraude. Sigue leyendo

Planeta desencantado. Capítulo 5 – Secreto de uno, de ninguno

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¡Eh, holis, amigos lectores! ¿Alguno de ustedes extrañaba las palizas verbales que le he dado a los filmes de J.J. Benítez? ¿Sí? ¿No? Vale, pues yo sí, y mucho. He desmentido los alienígenas ancestrales de Perú, el misticismo en la Isla de Pascua, los platillos voladores del Mali preislámico y el Jesucristo urantista, así que no me conformaré con menos; al contrario, he venido por más. De esta manera es como voy a darle con todo a la quinta entrega de Planeta encantado, titulada El secreto de Colón, en la que el ufólogo hispano nos dará más lecciones de cultura general que supuestamente nadie sabía salvo él o su secta de “iluminados” magufos.

Como por cosas de la vida, aquí pasé menos trabajo que de costumbre a la hora de realizar la transcripción de este seudodocumental. Incluso no hubo mucho material para las fotocapturas del mismo. No sé si esto se debe a que Benítez no le echó pichón o si estaba demasiado ladillado como para explicarnos las cosas como Dios manda (aunque lo dudo), pero esta vez sus afirmaciones son un poco más compactas, por lo que podré lidiar con ellas en bloques más grandes y no tanto por segmentos como he hecho anteriormente. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 3 – La espada de oro

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Se ha tenido de Bolívar el concepto en el que él ha sido, sin lugar a discusión, el hombre por excelencia que venció a la Corona española y que estuvo muy por encima de cualquier prócer de su tiempo; si a Bolívar se le considera el Libertador, “por algo será”. El uso del singular y de las mayúsculas en este título por antonomasia de Bolívar no denota simplemente lo que él hizo con varios países de la América Española sino que él fue el único en conseguir su liberación por vías belicosas. En suma, se ha pensado que Bolívar, siendo el Libertador, utilizó la fuerza para salvarnos de los vejámenes perpetrados por los realistas y que si alguna vez él hizo lo mismo jamás se habría rebajado a su nivel, por lo cual la violencia de sus batallas es comprensible y hasta justificable. Por ende, hay una creencia en la cual se sostiene que la campaña militar de Bolívar, además de haber roto las cadenas de varias naciones, fue tan pulcra como sus intenciones políticas.

Hay muchas verdades en la vida castrense de Bolívar que concuerdan con las aserciones del folclor, pero también hay muchas tergiversaciones, exageraciones, mitos y leyendas que han puesto a este prócer venezolano en un altar en el que no debería estar. Las evidencias nos indican que el Bolívar de sable y uniforme fue menos heroico, menos compasivo y menos apacible de lo que aparenta porque él estuvo colmado de desperfectos; la efigie militar del Libertador fue una insuperable contradicción de sus ideas sobre la paz y la guerra. Como se ha de indagar subsecuentemente, Bolívar marcó la diferencia en la emancipación de Hispanoamérica, aunque para entender este proceso hay que explorar el historial de los movimientos preindependentistas y las dimensiones reales por las cuales Bolívar fue uno de los que pusieron punto final al Imperio Español durante años de tropiezos y pasos firmes. Igualmente se analizará la interacción del Libertador con sus correligionarios ―mejor dicho: competidores, rivales y enemigos― cuya labor merece un mayor reconocimiento, así como el efecto post mortem de la gesta del Libertador. Sigue leyendo

Planeta desencantado. Capítulo 4 – Yisus Craist

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Mis mayores y más efusivas salutaciones para los queridos terrícolas y presuntos alienígenas que estén leyendo este blog: vengan a la fiesta del escepticismo en la que me la voy a pasar bomba destazando la magufería seudocientífica como de costumbre. Por supuesto, el señor J.J. Benítez no está entre los invitados porque no merece ni los buenos días a raíz de sus patrañas, las cuales se han expandido cada vez más conforme ha hecho un nuevo seudodocumental de Planeta encantado, pues no satisfecho con meterle extraterrestres a las culturas preincaicas de Perú, fuerzas telequinético-starwarianas a los rapanui de Chile y OVNIs a la cultura de los dogones en Mali, el ufólogo español sostiene en El mensaje enterrado que lo que hemos sabido de Jesús de Nazaret es un error y que él vendrá, como buen experto que es, a corregírnoslo.

La cuarta entrega de este seudodocumental (en este enlace pueden leer la transcripción) es la que me ha dejado menos material para hacer fotocapturas, pero a su vez es la que me ha dado más dolores de cabeza para averiguar la veracidad de sus afirmaciones. Esto se debe a un hecho fundamental: a que yo conozco bien los países europeos y latinoamericanos, y un poco de los africanos, asiáticos y los de Oceanía, mas no los de Oriente Medio porque de eso sólo tengo nociones básicas. Igualmente, mis conocimientos en historia de la religión no son lo suficientemente amplios en cuanto al cristianismo, el judaísmo y el islam. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 2 – El mandatario

bolivarestampillacolombia1983Cuando aparece la estampa de Bolívar, la primera asociación que surge es la de un estadista garante de una república democrática y libre, amante del pluralismo y acérrimo enemigo de la tiranía. Su pensamiento político es puesto en la cúspide de un pedestal como el baluarte de los más preciados principios revolucionarios, como un conjunto de ideas tan sólidas que no admiten la menor refutación. No obstante, esta imagen del Libertador es más fruto del mito que de la realidad, la cual no debe ser sobresimplificada si queremos resolver las interrogantes que la acechan con no pocas controversias. Por eso es que las diversas piezas que armaron el rompecabezas del Bolívar como jefe de Estado, tanto en su composición como en su interacción, atañen a esta faceta del Libertador, en la cual es menester detenerse a examinar de dónde vino, cómo fue, cómo evolucionó, cuáles fueron sus aspectos, sus delimitaciones y sus proyecciones.

A diferencia de lo sostenido por el culto a Bolívar, las verdaderas ideas políticas del Libertador se acercaron a la democracia tanto como Plutón se acerca al Sol. Por importante que haya sido, y pese a sus similitudes, el pensamiento político de Bolívar tuvo varios perfiles que se contradijeron no sólo consigo mismos sino con nuestras propias concepciones políticas en la actualidad. Como se demostrará aquí, el prócer mantuano caraqueño tuvo, aparte de no pocos contrasentidos ideológicos, un sueño cuyo auge y caída tuvo una influencia más allá de su época; Bolívar tuvo un impacto en el cual sus conceptos del Estado y la independencia han sido la musa de mucha gente que en realidad los desconoce, los deforma o los falsifica. Sigue leyendo