Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 5 – Religión mantuana

Al revisar la vida del Libertador, se puede ver que una de sus partes menos comentadas es aquella que está relacionada con sus creencias religiosas. De hecho, se hace énfasis en sus lazos con la masonería, grupo filantrópico deísta al que pertenecieron muchos miembros de la intelligentsia independentista de la América Española, especialmente entre los militares. Al respecto, el culto a Bolívar no tiene mucho que decir, puesto que prefiere orientar sus argumentos en torno a criterios ideológicos, políticos, castrenses, sociales y económicos, sin prestar demasiada atención a su espiritualidad, en la que los expertos en historia no han manifestado la presencia de lagunas sobre sus cuestiones de fe. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 4 – ¿Moral y luces?

Describir los aspectos de las perspectivas socioculturales del Libertador no es para nada una labor sencilla, puesto que implica una doble dificultad: la primera, con la que hemos venido lidiando desde hace varias páginas, es la de desmantelar las fantasías del culto de cara a los hechos, y la segunda, que consiste en tratar un tema tan extenso que ni siquiera este libro bastaría para darle la adecuada cobertura. Súmese a esto una tercera, en la que la investigación documental en el tema no siempre fija su debida atención en los datos cuantitativos, que deberían leerse con el frío detenimiento del método científico y no con los sesgos ideológicos del pensamiento político moderno a través del cual el prócer venezolano ha sido etiquetado ―pintarrajeado, diría yo― con más error que acierto de reformador social, indigenista, unificador del pueblo, abolicionista, feminista y moralista, unter anderem. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 3 – La espada de oro

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Se ha tenido de Bolívar el concepto en el que él ha sido, sin lugar a discusión, el hombre por excelencia que venció a la Corona española y que estuvo muy por encima de cualquier prócer de su tiempo; si a Bolívar se le considera el Libertador, “por algo será”. El uso del singular y de las mayúsculas en este título por antonomasia de Bolívar no denota simplemente lo que él hizo con varios países de la América Española sino que él fue el único en conseguir su liberación por vías belicosas. En suma, se ha pensado que Bolívar, siendo el Libertador, utilizó la fuerza para salvarnos de los vejámenes perpetrados por los realistas y que si alguna vez él hizo lo mismo jamás se habría rebajado a su nivel, por lo cual la violencia de sus batallas es comprensible y hasta justificable. Por ende, hay una creencia en la cual se sostiene que la campaña militar de Bolívar, además de haber roto las cadenas de varias naciones, fue tan pulcra como sus intenciones políticas.

Hay muchas verdades en la vida castrense de Bolívar que concuerdan con las aserciones del folclor, pero también hay muchas tergiversaciones, exageraciones, mitos y leyendas que han puesto a este prócer venezolano en un altar en el que no debería estar. Las evidencias nos indican que el Bolívar de sable y uniforme fue menos heroico, menos compasivo y menos apacible de lo que aparenta porque él estuvo colmado de desperfectos; la efigie militar del Libertador fue una insuperable contradicción de sus ideas sobre la paz y la guerra. Como se ha de indagar subsecuentemente, Bolívar marcó la diferencia en la emancipación de Hispanoamérica, aunque para entender este proceso hay que explorar el historial de los movimientos preindependentistas y las dimensiones reales por las cuales Bolívar fue uno de los que pusieron punto final al Imperio Español durante años de tropiezos y pasos firmes. Igualmente se analizará la interacción del Libertador con sus correligionarios ―mejor dicho: competidores, rivales y enemigos― cuya labor merece un mayor reconocimiento, así como el efecto post mortem de la gesta del Libertador. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 2 – El mandatario

bolivarestampillacolombia1983Cuando aparece la estampa de Bolívar, la primera asociación que surge es la de un estadista garante de una república democrática y libre, amante del pluralismo y acérrimo enemigo de la tiranía. Su pensamiento político es puesto en la cúspide de un pedestal como el baluarte de los más preciados principios revolucionarios, como un conjunto de ideas tan sólidas que no admiten la menor refutación. No obstante, esta imagen del Libertador es más fruto del mito que de la realidad, la cual no debe ser sobresimplificada si queremos resolver las interrogantes que la acechan con no pocas controversias. Por eso es que las diversas piezas que armaron el rompecabezas del Bolívar como jefe de Estado, tanto en su composición como en su interacción, atañen a esta faceta del Libertador, en la cual es menester detenerse a examinar de dónde vino, cómo fue, cómo evolucionó, cuáles fueron sus aspectos, sus delimitaciones y sus proyecciones.

A diferencia de lo sostenido por el culto a Bolívar, las verdaderas ideas políticas del Libertador se acercaron a la democracia tanto como Plutón se acerca al Sol. Por importante que haya sido, y pese a sus similitudes, el pensamiento político de Bolívar tuvo varios perfiles que se contradijeron no sólo consigo mismos sino con nuestras propias concepciones políticas en la actualidad. Como se demostrará aquí, el prócer mantuano caraqueño tuvo, aparte de no pocos contrasentidos ideológicos, un sueño cuyo auge y caída tuvo una influencia más allá de su época; Bolívar tuvo un impacto en el cual sus conceptos del Estado y la independencia han sido la musa de mucha gente que en realidad los desconoce, los deforma o los falsifica. Sigue leyendo

Simón Bolívar: una visión escéptica. Capítulo 1 – Ideales

Estampilla_BolivarLas ideas de Simón Bolívar son típicamente tratadas como una doctrina netamente suya cuyos preceptos fueron los únicos en forjar la estructura ideológica del proceso independentista; las frases aisladas y textos como el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura son las tarjetas de presentación de un Bolívar al que se le considera como el padre del pensamiento de la emancipación patriota en Venezuela, o en su defecto como el pensador más prominente de la Hispanoamérica que a inicios del siglo XIX se vislumbraba como libre. En el culto a Bolívar se cree que la máxima autoridad intelectual de la Venezuela revolucionaria es atribuible al prócer de Caracas, quien con su sola presencia opaca al de cualquier otro personaje histórico que le haya precedido.

Tal como se verá más adelante, esta concepción del Libertador no es acertada porque pasa por alto el contexto histórico-filosófico europeo y norteamericano como la piedra fundacional para las revoluciones de la América Meridional que permitieron su desenvolvimiento en la independencia de Venezuela mediante los pensamientos subversivos expresados en conspiraciones predecesoras, así como a través del poder verbal de sus teorizadores cuya importancia no se puede desestimar. De este mismo modo se explicará por qué las ideas de Bolívar son percepciones personales de los paradigmas que las condicionaron, las cuales han sido objeto de una visión sesgada por parte del culto en su nombre en el cual se ha configurado una seudocorriente ideológica. Sigue leyendo