Planeta desencantado. Capítulo 7 – Una “cajita feliz”

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¡Hola, amigos! Tenía tiempo inactivo en el blog, pero poco a poco voy retomando la normalidad, en la medida que me es posible. Pero dejémonos de charlas y vamos al epicentro de la cuestión: la séptima entrega de Planeta encantado, que se titula Una caja de madera y oro. Esta es, de hecho, la tercera que se dedica a la religión, por lo que nuevamente hay que tener muchísimo cuidado con las afirmaciones de J.J. Benítez, quien todo este tiempo ha hecho proselitismo de su fe urantista, con pizcas de ummoísmo. Bastante nos ha mentido el ufólogo español, y no creo que en esta ocasión haya decidido redimirse de sus pecados. Sigue leyendo

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Planeta desencantado. Capítulo 6 – Dios es tracalero

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¡Eh, saludos mi gente! Ojalá que la estén pasando bomba y espero que en esta ocasión no sientan algo distinto, pues les tengo lo que había prometido hace dos capítulos atrás, cuando hablaba del señor Yisus Craist, el hombre dizque hijo de Jehová. Siéntense, pónganse cómodos, porque en la mesa se servirá un asunto bien polémico que por fortuna no es un misterio insoluble, pues hay pruebas en las que la sexta entrega de Planeta encantado (cuyo título es Un as en la manga de Dios) queda expuesta por su nivel de sinvergüenzura y apego por la magufería, oficio sin honor al que se dedica J.J. Benítez. En esta ocasión, el caza-ovnis español no viene a recitar sus cantinelas de aliens ancestrales ni sus versiones alternativas de la historia, sino a demostrar que el Sudario de Turín no es un fraude. Sigue leyendo

Del cristianismo no surgió la ciencia

religiones

La excusa más trillada que suele utilizarse para hacer apología a las religiones, en particular al cristianismo, es aquella en la que se esgrime que esta fe impulsó la era de la razón; es decir, que el conocimiento científico nunca habría tenido lugar sin las contribuciones relacionadas a la “doctrina” de Jesucristo. Este argumento sería convincente de no ser porque en sí mismo oculta un descarado sofisma en el que se pretende que el pensamiento racional y el ilusorio no se hallan del todo separados, y que el segundo tiene un predominio sobre el primero. La realidad, empero, señala que el fideísmo, una vez más, está en un craso error en el cual no se tiene la menor idea de lo que es la epistemología y mucho menos de lo que es la ciencia. Sigue leyendo

Apuntes breves sobre un prospecto del Libro de Urantia

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En las religiones, las contradicciones en su percepción de la moral no me repugnan más que el incesante proselitismo con el cual bombardean a la población, haciéndole creer sus dogmas con tal de satisfacer los intereses de un grupo con poder, en vez de los de la razón, que es el deber ser. Aunque la divulgación de las falacias fideístas puede hacerse a través de los medios de comunicación masivos, hay un método más simple, pero no por ello menos eficiente para ello: se trata de la distribución de prospectos en las calles, los cuales llevan escritos sus bocadillos de fe, es decir, sus versiones miniaturizadas de discursos religiosos que suelen ser más largos durante los sermones.

Los prospectos proselitistas religiosos son diferentes entre sí en su apariencia física, pero todos tienen en común el hecho de dar mensajes de esperanza sobre un mundo mejor en el que buscan atraer a la gente para que pertenezca a sus filas teístas mientras realizan un ataque contra aquello que no concuerde con su dogma. Además, esos prospectos suelen hablar de cuestiones o entidades malignas imaginarias como los demonios y el pecado original a la vez que ofrecen información de contacto para poder unirse a su club de gente bendecida. Algo así he visto en un papelito del Libro de Urantia, el cual me dieron hace unos años atrás mientras caminaba por la calle, y dice así: Sigue leyendo