Tucson, la DMAFB y el incidente OVNI del B-36

convair-b-36-peacemakerDentro de los casos estudiados en el Proyecto Libro Azul, este avistamiento ufológico puede ser descrito, indiscutiblemente, como algo sumamente enredado. Nos enfrentamos, pues, a uno de muchísimos acontecimientos de OVNIs donde el veredicto científico es aproximado, ya que la evidencia disponible es limitada tanto en calidad como en cantidad. Veamos, sin embargo, si pueden traerse nuevas luces en medio de estos misterios que son como los rompecabezas que no pudieron armarse por falta de piezas.

Trasladémonos a los Estados Unidos, específicamente a la Davis–Monthan Air Force Base (Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan, i.e. DMAFB por sus siglas en inglés), situado en Tucson, en el estado de Arizona. De acuerdo a la ficha de registro, el avistamiento ocurrió el 1º de mayo de 1952 y se anotó al día siguiente en el reporte de información de la inteligencia aérea, en cuyo resumen se escribió por error (seguramente de transcripción) el año de 1953. La información pertinente a ambos informes oficiales fue la siguiente:

  • Tipo de observación: visual (tierra).
  • Localización del observador: 32º 10’ 52” Norte y 110º 52’ 33” Oeste, frente al hospital de la base, de cara al Noroeste mientras vio al B-36 en pleno vuelo.
  • Condiciones meteorológicas: despejado, con visibilidad a 50 millas (80,5 Km), temperatura a 72º F (22º C), punto de rocío a 50º F (10º C), viento en calma, 143 milibares de presión atmosférica al nivel del mar, altímetro a 30,05 pulgadas (0,76 m), presión local de 37,310 pulgadas. Los datos fueron recolectados a las 9:28 MST (Mountain Standard Time).
  • Fuente: militar.
  • Número de objetos: 2.
  • Características de los objetos: forma redondeada-circular, de color metálico brillante, sin protuberancias, con un diámetro similar a la longitud del estabilizador horizontal del B-36.
  • Formación de los objetos: lineal.

incidenteb36_1952_fichaderegistro

incidenteb36_1952_reporte

El avistamiento sucedió a las 9:10 a.m. Los OVNIs, según los testigos, estaban a unos 35.000 pies (10.668 m) de altura por encima del DMAFB y más arriba del B-36, al cual adelantaron a una velocidad tres o cuatro veces superior a la del avión (300 mph/482,8 kph) para luego aminorar la marcha. Al cabo de unos veinte segundos de aproximarse al B-36, el objeto B se alejó rápidamente haciendo un giro cercano a los 70 y 80 grados; posteriormente, “se detuvo y quedó suspendido en el aire durante aproximadamente 30 segundos donde parecía reverberar y bailar” (ver el reporte, p. 1) y redujo su tamaño hasta desvanecerse. El objeto A, por su parte, desapareció sin que nadie lo notara, y sin ningún ruido extraño. Este fue el croquis que se incluyó en el informe:

incidenteb36_1952_croquis1

Como bien lo señaló la ficha de registro, se llegó a creer que los OVNIs eran aviones de combate, pero esa no fue una solución satisfactoria al enigma. Para colmo, todo quedó en unos testimonios bastante falibles, susceptibles a la confusión. En consecuencia, aquel avistamiento se consideró un caso confinado a un baúl de los recuerdos al que aparentemente nadie le prestaría atención en el futuro, pero no fue sino hasta 1966 cuando las investigaciones al respecto recobraron un poco de aliento.

Es aquí donde el físico James E. McDonald entra en escena, quien en una carta escrita el 14 de julio dirigida al mayor Héctor Quintanilla, McDonald retomó el tema del mencionado avistamiento (nota: hay un nombre que es tachado varias veces y que sustituiré por Sr. A). McDonald sostuvo que se comunicó con Pestalozzi tanto en persona como por correspondencia y que hubo varios testigos de los OVNIs, incluido Pestalozzi (quien de hecho escribió el reporte del incidente mostrado arriba); además, él dijo que el incidente, en el que no hubo anormalidades en el vuelo del avión, fue registrado en un reporte un tanto extenso con datos obtenidos en los interrogatorios de los cuales aún hay información sin precisar.

Después de nuestro segundo intento fallido de localizar en los archivos del Proyecto Libro Azul cualquier registro del incidente del B-36 en el Davis-Monthan AFB, le pedí a [Sr. A] que me escribiera, en una carta para mí, una relación de dichos detalles como aún podía recordarlos con certeza. Dejo adjunto, para su inclusión en los archivos del Proyecto Libro Azul, una copia de la carta del mayor Pestalozzi del 7 de julio de 1966.

Haga el favor de archivar con ésta mi presente carta de comunicación, ya que pondré sobre la mesa algunos puntos oportunos.

[Sr. A] me dijo, en previas conversaciones, que él fue un oficial de la inteligencia aérea aproximadamente desde 1950 hasta 1960, y que fue destinado a Davis-Monthan durante 1951-53. Uno de sus deberes de rutina fue la investigación de campo de los avistamientos OVNI, no solamente en Davis-Monthan sino que también en otros puestos de servicio. El caso del B-36, el cual cree que ocurrió en 1952, fue uno en el que por casualidad él mismo fue observador. Aunque ahora ha hecho un sinnúmero de esfuerzos para rastrear las pistas de la fecha exacta, aún sigue ultimadamente incierta, como le dije en mi reciente visita del 30 de junio al WPAFB.

Él recuerda haber archivado un reporte más o menos denso de este caso del B-36, el más denso que haya archivado de un OVNI. Éste no solamente incluyó sus propias observaciones y aquellas de la tripulación del B-36 a la que interrogó personalmente, sino también las de un aviador que se hallaba junto a él durante la mayor parte de su observación. El aviador (cuyo nombre olvidó) estaba saliendo del hospital de la base justo cuando [Sr. A] estaba por entrar (para el tratamiento de una rodilla lesionada). [Sr. A] me señaló hoy que aproximadamente otros seis o siete empleados de la Fuerza Aérea en sitios dispersos alrededor de la base también dijeron haber visto el OVNI desde tierra. Como sus descripciones coincidieron mucho con las dadas por él mismo y el aviador, [Sr. A] no (al menos hasta donde él recuerda) las añadió a su reporte oficial.

Pregunté personalmente a [Sr. A] sobre la duración en la cual tuvo en observación al OVNI. Él hace la estimación en algo cercano a unos cinco minutos. Él realmente vio a los dos OVNIs adelantar al B-36 en dirección Oeste, y los mantuvo a la vista mientras el avión pasó por lo alto hasta que los objetos se marcharon. Su recuerdo, como hoy, fue que su línea de visión al B-36 fue de un ángulo de unos 50 grados (margen de error estimado de unos 5-10 grados) en el momento que se trasladaron los OVNIs; y los OVNIs partieron cuando la línea de visión al avión fue aproximadamente del mismo ángulo sobre el horizonte del Oeste. El avión estuvo casi hacia el Este de la base cuando los objetos se le acercaron, y éste se puso al Oeste cuando se fueron. Su indicador de rumbos fue casi hacia el Oeste durante todo el período de observación. (En una conversación anterior, [Sr. A] estimó el tiempo total de la observación a quizás 3 minutos. El último tiempo sería más compatible con una altitud de vuelo estimada en 20.000 pies y los ángulos estimados de la línea de visión. Pero cada una de estas estimaciones se basa en recuerdos de un evento de hace 14 años, tal vez por lo cual todo lo que ahora se justifica es la conclusión en la que los OVNIs fueron al paso del B-36 por “varios minutos”. Lo segundo encaja con el hecho de que toda la tripulación, salvo el piloto, pudo volver al visor de estribor para ver el OVNI antes de irse.)

Como él esbozó las posiciones relativas, [Sr. A] insistió en un detalle relevante. El OVNI cerca del avión estuvo a un nivel claramente más bajo que la sección media del fuselaje (ver el croquis). Él subrayó que la tripulación lo describió viendo un tanto abajo de éste, y que el mismo visor está debajo de la sección media. Esto explicaría por qué no hubo ninguna turbulencia aerodinámica marcada de los instrumentos de vuelo del avión, uno de los rasgos más inauditos del incidente.

Aunque la descripción adjunta de [Sr. A] no lo sostiene explícitamente, él me ha mencionado que la tripulación del B-36 estuvo un poco consternada a causa de esta experiencia. Me señaló que, luego que se fueron los OVNIs, el B-36 contactó por radio a la torre de control de Davis-Monthan y solicitó permiso para aterrizar inmediatamente. Fue justo después de aterrizar cuando Operaciones le ordenaron que interrogara a la tripulación.

[Sr. A] me ha hablado de un número de otros casos de OVNIs que investigó a inicios de 1950 al Suroeste. Lamento que no aparecieran los archivos del Proyecto Libro Azul de nuestra búsqueda durante mi visita del 7-8 de junio en el Parque Nacional de las Secuoyas donde el guardabosque y su esposa conducían un jeep cuando fueron adelantados por un OVNI con forma de disco. [Sr. A] dijo que el ventarrón combó las copas de los árboles, se llevó el sombrero del guardabosque, y dejó al guardabosque con la impresión de incluso haber mecido el jeep. Este sería un caso digno de estudio. Si alguna vez se ha topado con ello, estaría encantado de saberlo. Desgraciadamente, tanto aquí como en el caso del B-36, las fechas son dudosas, aunque él la situaría en 1952 o 1953. Otros incidentes muy interesantes de OVNIs en el área de Tucson en el mismo período han sido descritos por [Sr. A], pero en mis dos visitas a su despacho, no he tenido suerte en encontrarlos, de modo que supongo que por ahora éstos no se saldrán a la luz.

Si usted llega a enterarse de algo más acerca del caso del B-36, le agradecería que me lo hiciera saber. Me parece que es un incidente OVNI extremadamente importante.

incidenteb36_1952_cartamcdonald

Una semana antes, el 7 de julio de 1966, una carta anónima a un tal Jim dijo de memoria un reporte de lo ocurrido que corrobora una parte de las declaraciones de McDonald; reporte al cual le añadió un croquis parecido al anterior a manera de complemento explicativo.

La información que usted pidió hace varias semanas en relación a un reporte OVNI consignado por mí, como oficial de presentación de informes, al Proyecto Libro Azul de la USAF, es como sigue a continuación:

Los años intermedios y una muy mediocre memoria, por supuesto, imposibilitan mi recuerdo de la fecha exacta, de los datos del reporte como la hora, las condiciones meteorológicas, la altitud de vuelo (la cual debió haber sido de unos veinte mil pies), los nombres de los observadores, etc., etc. Sin embargo, le contaré el incidente al ritmo de mi recuerdo.

Esta observación sucedió en las horas antepuestas al mediodía en los primeros meses de 1952. (Marzo, abril, mayo o junio.)

Mientras me hallaba a unos pasos de la entrada frontal del Hospital de la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan, observé el acercamiento de dos OVNIs hacia un B-36 que volaba a un típico rumbo Este-Oeste directo a la base. Los OVNIs aparecieron del suelo, siendo de forma redondeada y de color metálico. (El mismo color que el B-36.) Los objetos se aproximaron al avión desde el Noreste a una velocidad probable de tres o cuatro veces la del avión.

Los dos objetos quizás tenían el mismo tamaño cuando se observaron inicialmente. Un objeto pareció ganar altitud a medida que se aproximaba al avión porque parecía empequeñecerse. Éste se detuvo, a la velocidad del B-36, precisamente detrás y a babor del B-36. El otro objeto se acercó al avión a la altitud del B-36 y se detuvo entre las hélices de propulsión y el borde de ataque de los timones de profundidad de estribor. La tripulación, la cual aterrizó el avión en DMAFB, y a la que interrogué, confirmó la parada de este objeto observada en tierra en esta proximidad considerablemente adyacente al avión.

Ya no puedo recordar la duración de la observación aunque todos los miembros de la tripulación, salvo uno que pilotó el avión durante todo el incidente, pudieron ubicarse en el puerto de observación de estribor para ver el OVNI.

Los objetos se reportaron como simétricamente convexos en la parte superior e inferior, entre diez o doce pies de grosor en el medio desde arriba hasta abajo y muy puntiagudo en el borde. (La tripulación dio una estimación aproximada en pulgadas que no puedo recordar.) El objeto reportado por la tripulación, según recuerdo, era de unos veinte o veinticinco pies de diámetro. (Eso encajó muy cómodamente entre las hélices y el timón de profundidad.)

Algunos de los miembros de la tripulación dijeron haber visto una pálida banda roja aproximadamente a mitad de camino entre la parte superior y el borde del objeto. Sin embargo, no todos los tripulantes vieron esta banda coloreada.

Después del interrogatorio, los pilotos negaron que el objeto haya interferido con los instrumentos de vuelo, el B-36, o el equipo de navegación o el de radio.

El OVNI perdió altitud luego de alejarse del avión, cruzó debajo de la aeronave, se avecinó al otro objeto y los dos se fueron en dirección Sur a una velocidad extremadamente alta. (La altitud del avión, la velocidad del viento, la dirección de vuelo, la dirección de vuelo de los OVNIs, las velocidades aproximadas y las estimaciones del tamaño exacto están en el reporte original pero no puedo acordarme de ellas.) Durante el acercamiento del objeto los pilotos no realizaron ninguna maniobra evasiva.

El avión y la tripulación vinieron de Carswell AFB en Texas, y estuvieron en vuelo a March AFB, California. Es posible que este reporte esté archivado en los documentos del Proyecto Libro Azul con alguno de los nombres de estas bases.

Espero que este reporte y sus diagramas le sirvan de ayuda, Jim.

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incidenteb36_1952_croquis2

Ha de reiterarse que la mayor y única fuente de información es la que está contenida en los relatos de los testigos. Una fuente que, como hemos leído en las cartas, fue muy inexacta porque sólo pudo sustentarse en estimaciones mientras trató de descubrir el sentido del avistamiento en medio de algunos testimonios contradictorios. Como tampoco hubo fotografías, estamos a merced de las especulaciones, y como no hay más documentos excepto los ya presentados (no he podido encontrar el resto del “denso” reporte de Pestalozzi; o está mezclado con otros archivos desconocidos, o está perdido), no hay otra salida sino la reconstrucción de los pocos datos disponibles para determinar lo que pudo haber sido visto en el B-36.

Se sabe que según el informe el incidente no implicó ningún perjuicio al funcionamiento del avión y que hubo cuantiosos testigos, entre ellos Pestalozzi; también se conoce que éste sucedió antes de mediodía, en condiciones climáticas favorables, y que hubo dos OVNIs. Por otro lado, lo que no se sabe es cómo se desvaneció el objeto A, ni el paradero ni los detalles técnicos del reporte original. Lo interesante es, empero, que tanto los OVNIs como el B-36 eran del mismo color, que estos platillos voladores tenían un tamaño equiparable a ciertas partes del B-36 (i.e., estabilizador horizontal, hélices y timón de profundidad), aparte de la poca importancia dada a la testificación de los pilotos y la omisión de varios testimonios del avistamiento en tierra firme.

Descartando el avistamiento de un avión de combate y de una nube lenticular, nos queda considerar otras hipótesis. Al ver unas cuantas imágenes del B-36 y escudriñando un viejo video que encontré en la red, hallé que este fue un formidable bombardero ―mejor dicho, un superbombardero― que repentinamente se convirtió en el centro de atención de un par de OVNIs que aparecieron detrás, y no adelante, del aeroplano, de acuerdo a los croquis ya mostrados que venían con las cartas que hemos revisado. Obsérvese bien dónde está el visor de estribor en el B-36 en relación a las demás partes del mismo.

B-36_plano

Plano esquemático simple de un Convair B-36 Peacemaker. Desde el visor de estribor se puede ver el ala derecha, los motores y el timón de profundidad.

B-36_plano4

Plano esquemático detallado de un Convair B-36 Peacemaker. El visor de estribor está en la parte delantera del avión, señalado con el Nº 45 en la leyenda.

Ahora, lo más evidente (y lo que seguramente Pestalozzi olvidó) es la perspectiva de observación en el aire: desde el visor de estribor, los OVNIs sólo se podían ver volviendo la mirada hacia atrás. Lo que tenemos a la vista desde allí es el conjunto de las hélices en continuo movimiento y el borde de ataque de las alas, lo cual aclararía por qué los OVNIs tenían su tradicional forma achatada de platillo volador con una longitud sospechosamente similar al estabilizador horizontal. En sí, hay casos donde el OVNI resultó provenir del mismo avión. También puede ser que la luz, al pasar por el cristal de ese visor, haya creado un efecto óptico de lupa.

Sin embargo, todavía no salimos del atolladero. Si la anterior deducción fuera correcta, ¿entonces Pestalozzi estaría mintiendo? Quizás, porque: a)en su reporte (del cual sólo se pudieron rescatar dos páginas) figura como terrestre un avistamiento que en realidad fue casi exclusivamente aéreo; b)se excluyeron unos testimonios que debieron incluirse, sin importar sus semejanzas a las provistas por otros testigos; y c)relató en su carta cómo desaparecieron ambos objetos, cuando en el informe se dice que no se sabe cómo se esfumó el objeto A. Muy probablemente, Pestalozzi no dijo toda la verdad (de acuerdo a esta página web, mayo fue un mes con nubosidad en 1952; no estaba tan despejado después de todo). Puede ser que ni él mismo supiera lo que estaba observando.

Asimismo, puede ser que Pestalozzi no hubiese falseado nada, pero se equivocó en varias de sus descripciones. Los pilotos del B-36 podrían desmentir con su palabra el mito; ellos no percibieron nada raro, y en suma, no intentaron evadir ni perseguir a los OVNIs. Lo que es muy extraño es el hecho de que no haber emitido alarmas y no se informó a la DMAFB sino con el objeto de pedir permiso para aterrizar, en vez de advertir el peligro a la base militar y así obtener ayuda (una “cosa” que vuela velozmente tan cerca de un avión no inspira tranquilidad). O bien, puede ser que los OVNIs no hayan sido sino puros espejismos, jugándole así una mala pasada a los incautos “señores del aire”. Esto, en mi opinión, lo considero como la solución más razonable a esta incógnita de un avistamiento compuesto de evidencias faltantes e incongruentes.

Mientras no hayan más pruebas del suceso como el archivo original del reporte de Pestalozzi que sigue extraviado, tocará esperar, si es que a alguien le da por interesarse en desempolvar este barullo ufológico del que hay explicaciones razonables. Lo cierto es que aquel 1º de mayo de 1952, en la Davis–Monthan Air Force Base situada en Tucson (Arizona), dos OVNIs armaron un pequeño alboroto en los investigadores estadounidenses del Proyecto Libro Azul con una gigantesca pregunta circundando en sus cabezas: ¿fueron esos objetos visitantes alienígenas? Con toda seguridad, y en virtud de este análisis realizado, puede decirse que al menos eso es lo que no fue.

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