Teorías conspirativas. Quién se las cree y por qué, y cómo determinar si una teoría conspirativa es cierta o falsa

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El artículo, de Michael Shermer y Pat Linse, fue publicado originalmente en Skeptic.com. La traducción es de mi autoría.

1. Conspiraciones ― Es difícil creer sólo en una

¿Por qué la gente cree en teorías conspirativas? De acuerdo a los psicólogos de la Universidad de Kent Michael J. Wood, Karen M. Douglas y Robbie M. Sutton en una publicación titulada Dead and Alive: Beliefs in Contradictory Conspiracy Theories, una teoría conspirativa es “un complot propuesto por personas u organizaciones poderosas que trabajan juntas en secreto para cumplir algún objetivo (a menudo siniestro)” que es “notoriamente resistente a la falsación” y que tiene “nuevas capas de conspiración que se añaden para racionalizar cada nuevo trozo de evidencia que la refute”. Una vez que usted crea que “se podría realizar exitosamente una conspiración masiva y malévola en una secrecía cuasiperfecta sugiere que muchos complots como éste son posibles”. Con este paradigma cabalístico in situ, las conspiraciones se pueden convertir en “la explicación preestablecida para cualquier evento dado ―una cosmovisión unitaria y enclaustrada en la cual las creencias vienen juntas en una red de soporte mutuo conocido como un sistema monológico de creencia”―.

Por ejemplo, los autores de este estudio dicen que “una creencia en la cual una célula clandestina del MI6 fue responsable de la muerte de [la princesa] Diana se correlacionó con la creencia en las teorías en las que el VIH se creó en un laboratorio, que el alunizaje fue un fraude y que los gobiernos encubren la existencia de los extraterrestres”. El efecto aún persiste cuando las conspiraciones se contradicen entre sí. Verbigracia, mientras más creían los participantes que Diana fingió su propia muerte, más creían éstos que ella fue asesinada.

Ellos denominan coherencia global a este proceso: “alguien que cree en un número importante de teorías conspirativas comenzaría instintivamente a ver a las autoridades como engañosas en esencia, y las nuevas teorías conspirativas parecerían más plausibles a la luz de esta creencia”. Por tanto, “la desconfianza de los defensores de las teorías conspirativas hacia las versiones oficiales puede ser tan arraigada que simultáneamente se avalan muchas teorías alternativas pese a cualquier contradicción entre ellas”.

2. Ingredientes para el pensamiento conspiratorio

Las teorías conspirativas trazan en patrones con significado (patronicidad) los puntos de los acontecimientos fortuitos, y luego infunden con la agencia intencional (agenticidad) esos patrones. Añádase a esto el sesgo de confirmación (la tendencia a buscar y encontrar evidencia confirmatoria para aquello en lo que ya creemos) y el sesgo retrospectivo (en pos del esclarecimiento del hecho para lo que usted ya sabe que ocurrió), y tenemos la piedra fundacional de la cognición conspiratoria. Como escribe en el 2009 Arthur Goldwag en su libro Cults, Conspiracies, and Secret Societies: “cuando sucede algo de gran relevancia, todo lo que conduce o se desprenda del evento también parece de gran relevancia. Hasta el más mínimo detalle parece exudar significado”. Consideremos el asesinato de JFK. “Sabiendo lo que sabemos ahora… la toma de la Plaza Dealey el 22 de noviembre de 1963 parece estar preñada de enigmas e ironías ―desde las expresiones extrañamente expectantes en las caras de los espectadores en el montículo de hierba en los instantes previos a cuando se efectuaron los disparos (¿en qué estaban pensando?), hasta las siluetas de sombras en la lejanía (¿el destello encima del paso a desnivel podría haber sido el cañón de un arma reluciendo en el Sol?)―. Parece sospechoso cada bulto raro y cada chichón aleatorio de la textura visual”.

Conspiracionistas trascendentalistas vs. empiristas

Los trascendentalistas creen que todo está interconectado y que todos los sucesos ocurren por una razón, mientras que los empiristas piensan que el azar y la coincidencia interactúan con la red causal de nuestro mundo, y que la creencia depende de la evidencia para cada afirmación individual. Para el escepticismo el problema es que el trascendentalismo es intuitivo y el empirismo no lo es. Nuestra propensión a la patronicidad y a la agenticidad nos conduce consecuentemente al campo trascendental de aquellos que ven los eventos del mundo como desenvueltos según una lógica planeada con anticipación, mientras que el método empírico de ser escéptico hasta que se demuestre una afirmación requiere, por el contrario, un esfuerzo concertado que la mayoría de nosotros no hacemos.

3. ¿Qué produce la creencia?

En el 2014, en su libro American Conspiracy Theories, los científicos políticos Joseph Uscinski y Joseph Parent dirigieron un amplio estudio empírico sobre las teorías conspirativas y hallaron que “los teóricos de la conspiración son con frecuencia caricaturizados como una minoría demográfica compuesta primordialmente por hombres blancos de mediana edad entusiastas del Internet que viven en el sótano de la casa de su madre”, pero que los sondeos revelan que “las teorías conspirativas permean todos los sectores de la sociedad estadounidense y cuelan en el género, la edad, el color, el estatus económico, la afiliación política, el nivel educativo y la situación ocupacional”. Ellos señalan que en los experimentos de laboratorio “los investigadores descubrieron que inducir ansiedad y pérdida de control hace que los sujetos estudiados vean patrones inexistentes y apelen a explicaciones conspiratorias” y que en el mundo real “hay evidencia de que los desastres naturales (e.g. terremotos) y otras situaciones de estrés elevado (e.g., inseguridad laboral) estimulan a la gente a inventar, adoptar y corear teorías conspirativas”. Un análisis de tuits, por ejemplo, halló que las personas tuvieron más posibilidades de tuitear sobre conspiraciones relacionadas al desastre de la planta nuclear de Fukushima en Japón mientras más cerca éstas estuvieron de ella, y que quienes vivieron en la ciudad de Nueva York el 11-S tuvieron más posibilidades de creer que éste fue un “trabajo interno”.

4. La identidad de grupo es un factor

La identidad de grupo también es un factor. Los estadounidenses negros son más proclives a creer que la CIA plantó cocaína en los barrios negros del centro de la ciudad, que ésta creó el SIDA para matar a los negros y que los judíos controlan los medios de comunicación. En cambio, los estadounidenses blancos son más proclives a creer que el gobierno conspira para cobrar impuestos a los ricos con el objeto de darle manutención a los lujos de las reinas, quitarnos nuestras armas y abolir la Enmienda II de la Constitución, e incluso que el presidente Obama construye campos de concentración para los estadounidenses que opongan resistencia a su agenda socialista. Esta figura de American Conspiracy Theories(*) muestra cómo esta dimensión política interactúa con la propensión de la gente a creer (o no) en teorías conspirativas en general.

5. Ideologías políticas

Las ideologías políticas también juegan un rol en la creencia conspiratoria, tanto en la izquierda como en la derecha, aunque cada una de ellas es hábil para inventarse diferentes conspiraciones. La izquierda sospecha que los medios de comunicación y los partidos políticos son lacayos de los ricos, mientras que la derecha sospecha que los intelectuales y la élite liberal controlan las mismas instituciones. Las teorías conspirativas del cambio climático son respaldadas primariamente por los derechistas, y las teorías conspirativas de los transgénicos son suscritas comúnmente por los izquierdistas. Una figura de American Conspiracy Theories(*) muestra la escasa diferencia que hay entre la afiliación política y la predisposición conspiratoria. Pueden variar las teorías conspirativas en específico, pero no los niveles de pensamiento conspiratorio.

6. La educación hace algo de diferencia

Otro interesante hallazgo de Uscinski y Parent es que la educación hace algo de diferencia al reducir el pensamiento conspiratorio, pero no tanto como esperaríamos que fuera. Esta figura(*) muestra lo que ellos descubrieron a través del espectro educativo. Incluso a nivel post-graduado, más de uno de cada cinco estadounidenses tiene una alta predisposición a la creencia conspiratoria.

7. Los diez métodos más útiles para comprobar las conspiraciones

Algunas teorías conspirativas son ciertas, pero algunas son falsas. ¿Cómo se puede percibir la diferencia? Cuanto más se manifiesten las siguientes características en la teoría conspirativa, menores serán sus posibilidades de ser cierta.

  1. La prueba de la conspiración emerge supuestamente de un patrón de “unir los puntos” entre eventos que no necesariamente están conectados causalmente. Es probable que la teoría conspirativa sea falsa cuando ninguna evidencia sostenga estas conexiones salvo el alegato de la conspiración o cuando la evidencia igualmente encaje bien con otras conexiones causales ―o con el azar―.
  2. Los agentes detrás del patrón de la conspiración requerirían un poder casi sobrehumano para llevarla a cabo. Las personas no son ni remotamente tan poderosas como creemos que casi siempre son en la mayoría de las circunstancias.
  3. La conspiración es intrincada y su compleción exitosa exige un descomunal número de elementos.
  4. En la conspiración se involucran enormes cantidades de personas quienes en su totalidad deberían mantener silenciados sus secretos.
  5. La conspiración engloba alguna grandiosa ambición por tener el control de una nación, una economía o un sistema político. Si ésta sugiere la dominación mundial, entonces es probablemente falsa.
  6. La teoría conspirativa ensalza desde los acontecimientos más minúsculos que podrían ser ciertos hasta los eventos mucho más colosales que tienen muy ínfimas probabilidades de ser ciertos.
  7. La teoría conspirativa le da significados portentosos y maquiavélicos a lo que con toda seguridad son eventos fortuitos e insignificantes.
  8. La teoría tiende a entremezclar hechos y especulaciones sin distinguirlas entre sí y sin darles grados de probabilidad o de facticidad.
  9. El teórico de la conspiración es extremada e indiscriminadamente receloso de todas y cada una de las agencias gubernamentales u organizaciones privadas.
  10. El teórico de la conspiración se rehúsa a considerar explicaciones alternativas al rechazar toda evidencia que refute su teoría para buscarle descaradamente sólo evidencia que la confirme.

8. Comprobando las afirmaciones de la conspiración del 11-S

Las teorías conspirativas del 11-S se basan en un número de afirmaciones que se pueden poner a prueba. A fin de responder nueve afirmaciones específicas sobre el 11-S, la revista Skeptic consultó al experto en demoliciones Brent Blanchard, director de operaciones de campo de la Protec Documentation Services, una compañía que registra demoliciones de grandes edificios en el mundo entero:

Afirmación #1: Las torres se derrumbaron precisamente como en las demoliciones controladas.

Protec: No. La clave para cualquier investigación en demoliciones está en hallar el “dónde” ―el punto exacto en el cual se debilitó el edificio―. Toda la evidencia fotográfica muestra que los edificios 1 y 2 del World Trade Center se debilitaron en el punto de impacto. Las demoliciones por implosión actualmente comienzan siempre con los pisos inferiores. La evidencia fotográfica muestra que los pisos inferiores del WTC 1 y 2 estaban intactos hasta que fueron destruidos desde arriba.

Afirmación #2: Pero éstas cayeron en línea recta hasta su propia huella.

Protec: No. Siguieron la trayectoria de menor resistencia y hubo mucha resistencia. Los edificios de veinte plantas o más no se vuelcan como árboles, torres reforzadas o chimeneas. Las demoliciones por implosión caen en una huella porque se remueven primero los pisos inferiores. Los escombros del WTC fueron forzados a salir del edificio en la medida que la masa que iba cayendo se topaba con pisos intactos.

Afirmación #3: Se ven cargas explosivas siendo detonadas desde varios pisos justo antes del colapso.

Protec: No, el aire y los escombros se pueden ver siendo eyectados con violencia del edificio —un efecto normal y predecible del desplome rápido de una estructura—.

Afirmación #4: Los edificios de armazón de acero no colapsan debido al fuego.

Protec: Muchos edificios de armazón de acero han colapsado debido al fuego.

Afirmación #5: Los testigos escucharon explosiones.

Protec: Toda la evidencia sísmica traída de muchas fuentes independientes sobre el 11-S no mostraron ninguno de los espontáneos picos de vibración que resultan de las detonaciones por explosivos.

Afirmación #6: Los explosivos por emisión de calor (¿termita?) derritieron el acero en la Zona Cero.

Protec: Hasta el último de los trabajadores en demoliciones informó que de ninguna manera hubo hallazgo de acero derretido, vigas cortadas o evidencia alguna de explosiones. Las afirmaciones de vestigios detectados de termita no son concluyentes.

Afirmación #7: Los escombros de la Zona Cero ―particularmente los largos pilares de acero― fueron rápidamente embarcados a ultramar para evadir el escrutinio.

Protec: No según quienes se hicieron cargo del acero. Se registró debidamente la cadena de procesamiento, primero por Protec en la Zona Cero y después por Yanuzzi Demolition en el vertedero de Fresh Kills. El margen de tiempo (meses) antes de ser éste transportado por mar a China fue normal.

Afirmación #8: El WTC7 fue intencionalmente “volado” con explosivos. Se cita al mismo propietario del edificio diciendo que él decidió “volarlo”.

Protec: Los propietarios de los edificios no tienen autoridad sobre el personal de emergencia en una escena de desastre. Nunca hemos escuchado que se usara un “vuélenlo” para referirse a una demolición con explosivos. Los expertos en explosivos de demolición previeron el colapso del WTC7, y también dieron fe de ello desde unos pocos pies de distancia y nadie escuchó detonaciones.

Afirmación #9: Hay evidencia de la utilización de explosivos.

Protec: Se han tenido presentes los explosivos en la mayoría de nuestras observaciones referidas a las diferencias entre lo que las personas realmente vieron y lo que creyeron haber visto el 11-S. Los cientos de hombres y mujeres que trabajaron para retirar los escombros de la Zona Cero fueron algunos de los veteranos en demoliciones más experimentados y respetados del país. Ellos procesaron la evidencia física y el peritaje para reconocer pruebas de demolición controlada si las había. Ninguna de estas personas se presentó con sospechas de que se usaron explosivos.

9. Hechos aislados vs. convergencia

La creencia en la cual un puñado de anomalías inexplicadas pueden socavar una teoría bien establecida reside en el corazón de todo el pensamiento conspiratorio y se puede refutar con facilidad al hacerle notar que las creencias y las teorías no se construyen exclusivamente con hechos aislados, sino con una convergencia de evidencias de múltiples líneas de investigación. Toda la “evidencia” para una conspiración del 11-S cae bajo el peso de esta falacia.

Por ejemplo, de acuerdo a 911research.wtc7.net, el acero se derrite a una temperatura de 2.777º Fahrenheit, pero el combustible de jet sólo se quema a 1.517º F. Sin acero derretido no hay torres demolidas. “Los aviones no derribaron estas torres; las bombas lo hicieron”, dice abovetopsecret.com. Error. En un artículo de la Journal of the Minerals, Metals, and Materials Society, el Dr. Thomas Eager, profesor de ingeniería del MIT, explica por qué: el acero pierde el 50% de su fuerza a 1.200º F; 90.000 litros de combustible de jet encendieron otros materiales inflamables como tapetes, cortinas, mobiliario y papel, los cuales siguieron quemándose después de agotarse el combustible de jet, incrementando las temperaturas por encima de los 1.400º F y esparciendo el fuego por todo el edificio; la diferencia de temperatura por cientos de grados a través de un solo entramado horizontal de acero lo hizo combarse, tensando y luego reventando los remaches angulares que los mantenía unidos a los pilares verticales; una vez que cedió un entramado horizontal, otros cedieron, y cuando se desplomó un piso (junto con los diez pisos sobre éste) arriba del piso inmediatamente inferior, este piso por tanto se derrumbaba, creando un efecto de panquecas que desencadenó el colapso del edificio de 500.000 toneladas.

(*) Para ver las figuras a las que se refieren Shermer y Linse, véase el texto en inglés, pp. 2-3 (N. del T.).

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12 comentarios en “Teorías conspirativas. Quién se las cree y por qué, y cómo determinar si una teoría conspirativa es cierta o falsa

  1. La mayoría de las conspiraciones son un mito.
    Pero por otro la “historia oficial” no es del todo cierta, o esta sesgada. Piense en el caso de los estudiantes del bloque occidental, que saben poco o nada de la contribución de unión soviética para derrotar al régimen nazi, debido a la censura ejercida (en el bloque oriental probablemente sea una situación similar)
    Una mente instruida no cree de inmediato a las fuentes oficiales y menos claro a las conspiraciones.
    Otro ejemplo: se bombardea Irak buscando “armas de destrucción masiva”. Y al dia de hoy se sabe, que el gobierno de Estados Unidos invento las existencia de dichas armas que nunca fueron encontradas, para usarlas de pretexto para la invasión.

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    • Roberto, gracias por comentar.

      A mi juicio, no existe historia “oficial”, como tampoco hay ciencia “oficial”. La historiografía se basa en datos y en descripciones realistas de los hechos pasados, así como en el análisis de esos hechos con datos serios.

      En esa historiografía sabemos la contribución de la URSS al fin de la Segunda Guerra Mundial en el frente alemán. En el “maldito” occidente lo sabemos desde hace años. Acá no hay censura alguna al respecto, y los sesgos se limitan a un puñado minimal de autores que probablemente ya nadie cita o consulta. Acá nadie niega eso y no conozco historiador alguno que lo haga.

      Las mentes instruidas dudan de los datos oficiales siempre y cuando éstos no tengan flaquezas en su coherencia argumental y sobre todo en la información numérica que se otorgue a los lectores. Cuando alguna fuente “oficial” falla en este escrutinio o sus cuentas no cuadran, hay razones para sospechar que hay gato encerrado. De lo contrario, las acusaciones contra un gobierno no tienen validez. Es por eso que las teorías conspirativas son las últimas de las que uno se debe fiar.

      Sobre Irak, léase este interesante análisis sobre la genuina causa que motivó la guerra de los Estados Unidos con este país de Oriente Medio, que se centró en el PNAC. Según leí en otra web (ahorita no recuerdo dónde), la CIA y el FBI reconocieron antes de la guerra que en Irak no había ni un misil atómico, pero que los senadores, especialmente los republicanos, hicieron oídos sordos de estas declaraciones y facilitaron esta patraña bélica.

      Eso sí, que no haya habido ni un arma de destrucción masiva en Irak no hace que Saddam Hussein sea menos dictador, tirano y déspota, porque eso es lo que fue. Él no era ningún santo y no lo vamos a endiosar porque le hayan invadido su país o porque lo hayan sentenciado a muerte.

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  2. Estoy rodeado. Vivo en un pequeño pueblo, y aqui parece que el único cuerdo soy yo, por lo que deduzco que pronto puedo ser engullido por la irracionalidad mayoritaria. Mis amigos, mi mujer, mis conocidos, todo el mundo. Unos creen en conspiranoias, otros son religiosos, otros creen en las energias del universo, tarot, mediums, y muchos se lo creen TODO, todo lo que llega a sus manos y es irracional, hasta en fantasmas. Y para rematar, el Ayuntamiento organizando charlas de conspiranoicos como Josep Pàmies. El dia que vaya al médico y me recete homeopatia, hago las maletas y me voy a las montañas a ejercer de ermitaño, o me suicido tomandome todo el bote de homeopatia que me hayan recetado. Pero lo que llevo peor es que soy incapaz de convencer a NADIE. Fustrante.

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    • Hola Antoni, gracias por comentar. Atravieso la misma situación, sólo que estoy rodeado de fanáticos politiqueros del PSUV y de la MUD. Todos tienen conspiranoias diferentes sobre el país y ninguno se deja convencer de nada. No razonan. Sus líderes piensan por ellos.

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  3. Otra de las caracteristicas de los conspiranoicos es que tienen poca afección por la ciencia ya que consideran que la ciencia es altamente manipulable por los poderes del mal. Basta con mirar lo que piensan del virus del HIV y las teorías del calentamiento global. Para ellos vale más lo que piensa el conspiranoico líder que cientos de datos científcos colectados por profesionales respetables. Aquí en los EEUU el máximo conspiranoico es Alex Jones. Tiene muchos seguidores. Cada vez que ocurre algo cuyo orígen es obvio, sale este tío con sus propias teorías. Una pena que tanta gente se deje influenciar por unos pocos, muchos de los cuales con agendas personales.

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    • En no pocas ocasiones son enemigos de la ciencia o ignorantes de ella a niveles sorprendentes. Una vez escuché un aquelarre online de conspiranoicos de la seudomedicina que como Alex Jones aseguraba que el ébola no existía, que las vacunas fueron diseñadas para satisfacer los deseos genocidas de los médicos en campañas eugenésicas y que los virus no pueden mutar sino únicamente en condiciones de laboratorio. Otros salían con teorías conspiralocas totalmente distintas que contradecían las primeras que he mencionado, por lo que obviamente estos seudocientíficos ni siquiera pueden llegar a un consenso medianamente decente.

      La influencia, como dices, suele ser dada por una minoría de locos, desgraciadamente, y lo peor es que esas teorías pueden ser peligrosas. Leí por ahí que la conspiranoia tiene efectos negativos sobre la participación cívica, tan necesaria para mantener la democracia, sobre la salud emocional de la gente y sobre el bienestar social que ello implica. Quien crea que ayuda al mundo con la divulgación de esas mentiras está en un gravísimo error.

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  4. Muchas de las teorías conspirativas fueron verídicas. Sin embargo, la gran mayoría son el producto de la imaginación de los conspiranoicos. Los conspiranoicos parten de la base de que todo, absolutamente todo lo que circula por los medios de comunicación masiva es falso, tenga o no tenga sentido. En mi opinión terminan siendo más crédulos que la propia mayoría, a quienes ellos mismos califican de carecer de pensamiento crítico.

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  5. “las diferencias entre lo que las personas actualmente vieron y lo que debieron haber visto”
    Lo tradujiste con Google Translate? Porque actualmente no se usa en castellano de la misma forma que en inglés.

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    • Hola pepe, gracias por comentar. Yo jamás traduzco con Google Translate, a lo sumo lo uso para contrastar con lo que me sale en diccionarios como el Cambridge y el OALD.

      El pasaje en cuestión lo vi un poco confuso. Quizás no sea “actualmente” sino “realmente”, o a lo mejor es un bache en la redacción del original en inglés, puesto que le pillé algunos errores menores. Si tiene alguna sugerencia en concreto no dude en comentarla, la idea es corregir.

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