¿Por qué no se pueden demostrar afirmaciones con resúmenes?


nature_revista_507_7491Últimamente se ha puesto de moda que en los debates se finja el dominio del tema mediante enlaces a publicaciones de las cuales sólo se puede ver el resumen (o abstract, en inglés), cuando lo ideal es que se pueda consultar el trabajo académico completo. Esta tendencia, desdichadamente en aumento, muestra cómo la pereza mental es capaz de preferir la digestión rápida de la información al examen riguroso de la misma, masticando con lentitud cada uno de sus bocados que devienen en los bolos alimenticios a procesarse dentro del sistema digestivo de la razón, en el cual se absorben los nutrientes y se expulsan los desechos. En los párrafos subsiguientes se explicará por qué dicha tendencia es ilógica e inútil para asumir la carga de la prueba.

Valgámonos, primero que todo, de ejemplos didácticos a través de la literatura y la filosofía. Cuando se juzga, analiza, valora y comenta una novela o concepto, es preciso conocer a cabalidad esa novela y ese concepto leyendo la obra, no sólo la introducción, ni la sinopsis de la contraportada y mucho menos el spoiler de la Wikipedia porque ninguno de estos tres tipos de resumen cuenta la trama argumental, así como tampoco las disquisiciones del autor. Observemos con mucha atención dos casos de ello: el de Isabel Allende en La casa de los espíritus y el de Jean-Jacques Rousseau en El contrato social.

La casa de los espíritus narra la saga familiar de los Trueba, desde principios de siglo hasta nuestra época. Magistralmente ambientada en algún lugar de América Latina, la novela sigue paso a paso el dramático y extravagante destino de unos personajes atrapados en un entorno sorprendente y exótico. (…) Una novela de impecable pulso estilístico y aguda lucidez histórica y social. (Allende, 1982, contraportada del libro)

Quiero averiguar si puede haber en el orden civil alguna regla de administración legítima y segura tomando a los hombres tal como son y a las leyes tales como pueden ser. Procuraré aliar siempre, en esta indagación, lo que la ley permite con lo que el interés prescribe, a fin de que la justicia y la utilidad no se hallen separadas.

Entro en materia sin demostrar la importancia de mi asunto. Se me preguntará si soy príncipe o legislador para escribir sobre política. Yo contesto que no, y que por eso mismo es por lo que escribo sobre política. Si fuese príncipe o legislador, no perdería el tiempo en decir lo que es preciso hacer, sino que lo haría o me callaría.

Nacido ciudadano en un Estado libre, y miembro soberano, por muy débil influencia que pueda ejercer mi voz en los asuntos públicos, me basta el derecho de votar sobre ellos para imponerme el deber de instruirme: ¡dichoso cuantas veces medito acerca de los gobiernos, por encontrar en mis investigaciones razones para amar al de mi país! (Rousseau, 1762, p. 35)

Lo recién citado es un adelanto de lo que el lector hallará al momento de sumergirse en los libros, mas no se señala el final del relato de los Trueba ni se desentraña la perspectiva política rousseauniana. Por tanto, ambos resúmenes no cuentan como evidencias en un debate literario o filosófico porque éstos no tienen la intención de probar un punto de vista sino de comprimirlo en pocas líneas. Desde luego, la única forma de comprender la cosmovisión de alguien es adentrándose en sus textos porque la feminidad en la novela de Allende y el pensamiento de la Ilustración del Contrato no se pueden entender con síntesis.

Supongamos, sin embargo, que Fulana y Zutana no tienen esto claro, por lo cual en su conversación tratan de validar sus dictámenes sobre ambos textos de acuerdo a la lectura de sus resúmenes; para Fulana, La casa de los espíritus alenta el machismo, mientras que El contrato social es, para Zutana, un elogio a la monarquía. A la postre, Mengana le hace a las dos una interrogante incómoda.

Fulana: ¡esto es espantoso! Si Allende tuviera respeto por las mujeres, nunca hablaría de los Trueba sino de las Trueba, ni de los personajes sino de las personajes, ni de la saga familiar sino de la saga femenina. Increíble: Allende ha cedido su territorio ante la opresión del patriarcado en su literatura mediante concesiones inconcebibles al colectivismo machista implantado por los hombres con su discriminación lingüística.

Zutana: concuerdo contigo, amiga, ¡ni hablar de Rousseau! ¿Has visto el modo en que él usa en su “indagación” el término “príncipe” en El contrato social? Estoy segura que si él hubiese sido príncipe no habría prescrito los deberes del Estado sino que habría hecho lo necesario para preservar en éste las dinastías de los reyes; en el fondo Rousseau era monarquista. Como es costumbre, las reinas y las princesas siempre han estado fuera del mando político. Sólo han sido muñecas inflables para dar a luz sus herederos.

Mengana: disculpen, ¿ustedes han leído los libros de los que están hablando?

Fulana y Zutana: no, sólo sinopsis, ¿y usted?

Mengana: yo sí. Les puedo decir que ustedes están equivocadas.

Fulana y Zutana:

Imaginen el silencio sepulcral de Fulana y Zutana al quedar como incultas delante de Megana solamente por el hecho de basar sus ideas en aquellas sinopsis, en vez de lecturas detalladas de La casa de los espíritus y El contrato social. Fulana y Zutana, empero, siguen en sus trece, por lo cual Mengana está decidida a hacer su mejor intento para que ellas entren en razón al pedirles explicaciones más profundas. Mengana lo hace con el objetivo de revelar la conducta prejuiciosa de Fulana y Zutana.

Mengana: si Allende promoviera el machismo en su novela, ¿por qué sus personajes más relevantes son mujeres? Y si Rousseau hubiera sido favorable a la monarquía, ¿por qué la atacó ferozmente en su Contrato social?

Fulana: porque esas mujeres son sometidas por los hombres, y por ello no son personajes protagonistas.

Zutana: porque Rousseau hizo su obra en tiempos de monarquía; de allí su juego de palabras en torno a lo que él haría si fuera un príncipe.

Mengana: si lo que ustedes dicen es cierto, entonces no tendrán inconvenientes en darme al menos una cita textual que lo demuestre. Sus interpretaciones de las sinopsis no son suficientes.

Fulana y Zutana: vale, pues, ehm, yo…

Mengana: ninguna cita, ¿eh? Eso se debe a que no han leído los libros. Ustedes dos lo admitieron hace poco.

Hacer afirmaciones basadas en resúmenes es actuar con prejuicios porque implica un conocimiento superficial de aquello de lo que se habla, por lo cual no se llega realmente a discutir lo que allí está descrito sino su interpretación. Por ende, quien sostiene algo con una sinopsis está haciendo una declaración aventurada en la cual se generalizan con arbitrariedad datos que no se han leído o que se han leído mal. Como hemos observado en la charla de estas tres mujeres, Fulana y Zutana leyeron sinopsis para luego extrapolarlas y así generar conclusiones que concordaran con sus ideas personales. Mengana, en cambio, instó a abandonar el sesgo ideológico para opinar con fundamento.

Ahora, en segundo lugar, traslademos lo aprendido mediante la literatura y la filosofía al entorno científico, pero con caras nuevas y otro ejemplo didáctico. En un debate de arqueología, Perengano y Mengano echan una ojeada a un estudio publicado en la revista Science que trata sobre la domesticación y dispersión del ají picante en el continente americano. El resumen de ese estudio dice lo siguiente:

Los ajíes picantes (Capsicum spp.) son plantas alimenticias ampliamente cultivadas que surgieron en América y ahora son incorporados en las recetas en todo el mundo. Aquí se reporta un morfotipo de almidón para un género específico que provee un modo de identificar los ajíes picantes de los contextos arqueológicos y de rastrear tanto su domesticación como su dispersión. Estos microfósiles de almidón han sido encontrados en siete sitios que datan de 6000 años antes del presente hasta el contacto europeo y abarcan desde las Bahamas hasta el sur peruano. Las estructuras de granos de almidón demuestran que el maíz y los ajíes aparecieron juntos como un antiguo y extendido complejo neotropical de plantas alimenticias que preceden la alfarería en algunas regiones. (Perry, Dickau, Zarrillo, Holst, Pearsall, Piperno, Berman, Cooke, Rademaker, Ranere, Raymond, Sandweiss, Scaramelli, Tarble y Zeidler, 2007, p. 986. La traducción es mía)

En su lectura, Perengano no fue más allá de ese resumen, aunque eso no le impidió estar convencido de la ausencia de evidencias radiocarbónicas que demuestran la antigüedad del ají picante porque para él no se habla allí de alguna técnica de datación. Mengano, por su parte, se adentró en todo el estudio y no tuvo otra opción salvo señalarle a Perengano la existencia de tales evidencias al indicarle las referencias exactas en las que éstas aparecen. En este juego retórico de póker Mengano gana la apuesta al mostrar sus cartas, las cuales tienen un valor de suma importancia.

Perengano: siendo franco, esos no son microfósiles de almidón sino residuos comunes y corrientes de almidón porque su presencia en los pueblos indígenas de América, cuyos habitantes se hicieron agricultores tardíamente, sugiere que éstos son muy recientes. Por eso hay algo raro ahí que no me cuadra porque no hubo datación de las muestras con ningún método conocido. ¿Cómo supieron esos científicos que éstas tienen seis mil años de edad?

Mengano: a decir verdad, si fueran residuos comunes y corrientes de almidón su tamaño no estaría medido en nanómetros ni habrían resistido el paso del tiempo en objetos de cerámica; ¿has visto por casualidad las microfotografías de la figura 2, en la página 988? Además, si revisas las dos tablas del estudio en sus dos primeras páginas, verás que sobran las dataciones que superan los tres mil años antes del presente; por darte un ejemplo, una muestra de la especie de ají Capsicum chinense, en Perú, es antiquísima: tiene cuatro mil años. Estas dataciones se realizaron a través del radiocarbono.

Hagamos un cambio tanto de asunto como de roles. En esta ocasión, Mengano y Perengano hojearon un estudio de astronomía publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (i.e., PNAS) que habla sobre los exoplanetas similares a la Tierra localizadas en dos estrellas, aparte de los criterios para detectar vida en rincones lejanos del universo. El resumen del estudio dice así:

La zona habitable (ZH) alrededor de una estrella se define típicamente como la región donde un planeta rocoso puede mantener agua líquida en su superficie. La definición es apropiada porque ésta permite la posibilidad de que exista en el planeta la vida fotosintética basada en el carbono en proporción suficiente como para modificar la atmósfera del planeta de modo que ésta pueda ser detectada remotamente. Las condiciones que exactamente se necesitan para mantener agua líquida, empero, siguen como tema de debate. En el pasado, los modeladores se han restringido a planetas acuáticos con CO2 y H2O como los únicos gases de efecto invernadero. Más recientemente, algunos investigadores han sugerido ampliar la definición para incluir planetas áridos de “Duna” en el borde interior y los planetas con atmósferas de H2 capturado en el borde exterior, para así incrementar la anchura de la ZH. Tales planetas podrían existir, pero demostramos que un límite del borde interior de 0,59 AU o menos es físicamente irreal. Además sostenemos que las definiciones conservadoras de la ZH se deben usar para designar los futuros telescopios espaciales, pero que las definiciones optimistas podrían ser útiles en la interpretación de los datos de esas misiones. En términos de flujo solar efectivo, Seff, los límites recientemente recalculados de la ZH son: Venus próximo -1,78; efecto invernadero de alejamiento- 1,04; efecto invernadero de humedad -1,01; efecto invernadero máximo -0,35; y Marte inicial -0,32. Basada en la combinación de diversas definiciones de la ZH, la frecuencia de planetas potencialmente parecidos a la Tierra alrededor de las estrellas tardías K y M observadas por Kepler está en el rango de 0,4-0,5. (Kasting, Kopparapu, Ramírez y Harman, 2014, p. 12641, col. 1. La traducción es mía)

A diferencia del diálogo anterior, en esta discusión el tracalero con el abstract fue Mengano, quien juró que el estudio relata el hallazgo de vida extraterrestre en varios exoplanetas gracias a los ojos del telescopio espacial Kepler. Sin dejarse engatusar, Perengano le reclamó su pésimo nivel de lectura al decirle a su interlocutor que el equipo de expertos presidido por Kasting no sostiene en el título, ni en el resumen ni en otra parte del paper  que los alienígenas pululan el universo. Mengano, por tanto, debió cargar con las consecuencias de su estulticia.

Mengano: ¡hurra, Perengano, los extraterrestres existen! Según una investigación que salió en PNAS, hay altísimas probabilidades de vida en otros mundos porque se ha ensanchado el significado de lo que es la llamada “zona habitable” de los sistemas planetarios. Los datos recogidos por el observatorio Kepler confirman que la vida se puede formar no solamente en en entornos con agua líquida sino también en ambientes desérticos o gélidos. El resumen del estudio sostiene cosas asombrosas; chequéalo y se te despejarán todas tus inquietudes.

Perengano: ¡eh, hombre impetuoso, contén tu emoción! No es lo mismo analizar las zonas habitables de los sistemas planetarios que sostener que allí hay vida extraterrestre. Por eso has mezclado la gimnasia con la magnesia, sin duda alguna. He chequeado de cabo a rabo el estudio de Kasting y sus colaboradores, mas allí no se señala eso que dices ni por asomo, en ninguna página y en ninguna frase.

La mejor manera de combatir la manía del resumen es exigiendo la consignación de la investigación en su totalidad para darle su debida lectura crítica; la peor manera de afianzarla es negándose a otorgar, con cualquier pretexto, el archivo completo correspondiente al abstract. Es decir, si Zutano grita “¡bingo!” está en la obligación de mostrar el cartón con el cual ganó el juego para reclamar el premio; no hacerlo es tirar por la borda la carga de la prueba, y un motivo suficiente para sospechar que él hizo trampa. En este debate con Fulana sobre una ficticia medicina alternativa, Zutano nos enseña cómo no argumentar.

Zutano: la arepaterapia consiste en el consumo medicinal de la tradicional arepa para tratar dolencias relacionadas a trastornos del metabolismo. En esta investigación del Dr. X publicada en una prestigiosa revista, la arepaterapia tiene propiedades sanadoras que superan no sólo el efecto placebo sino también los tratamientos médicos tradicionales, los cuales suelen usar suplementos vitamínicos costosos, dietas tediosas y tenebrosas inyecciones. La arepaterapia, además, cura el cáncer sin los indeseables efectos secundarios.

Fulana: disculpe, señor Zutano, pero ese enlace que dejó ahí es del resumen. Me registré en la web de la revista para leer todo el estudio, pero aún así debo pagar para descargarlo a mi computadora y por eso sigo viendo dicho resumen. ¿Sería usted tan amable de pasarme el artículo entero con otro enlace en un servidor en el que usted lo tenga alojado? De antemano le agradezco ese favor.

Zutano: lo siento, pero que usted no pueda pagar por el artículo no es problema mío. La información sobre la incuestionable efectividad de la arepaterapia está en el enlace que puse debajo de mi contestación; allá usted si quiere creérsela o no. Si usted está tan empeñada en leer el estudio del Dr. X, ¿por qué no lo busca por su cuenta en Google?

Acceder con libertad a la información es un derecho que no se puede irrespetar sin caer en la actitud medieval en la cual nadie, salvo el clero, podía leer la Biblia. De hecho, es preferible que esta información se disponga prevalentemente con fuentes primarias para evitar la dependencia en fuentes secundarias que las discuten; sin embargo, y para prevenir malentendidos, no es que éstas no valen, sino que no bastan para empaparse de lleno en el tema de interés. Conformarse con metaestudios (e.g., en investigaciones de medicina), conclusiones rápidas e interpretaciones de terceros sin mirar previamente las publicaciones originales es como correr un maratón yéndose por los atajos; lo que hizo Zutano a Fulana para pasarse de listo con su amada “arepaterapia”.

Fulana: me es imposible creer en sus afirmaciones si no puedo contrastarlas. Por eso le pedí el artículo entero; para comprobar si lo que usted me dijo concuerda o no con esa investigación. Además, y que yo sepa, la arepa es una delicia culinaria, no un medicamento.

Zutano: en este enlace hay un metaestudio del Dr. Y en el que se demuestra que los experimentos del Dr. X son válidos. Por eso ni siquiera es necesario leer el estudio del Dr. X; porque hay montones de referencias que corroboran y hablan de sus resultados. Le acabo de dar a usted una de ellas.

Fulana: el metaestudio del Dr. Y dice que se hizo un experimento en el cual se le da la razón al Dr. X, pero es muy somero y trabajó con una muestra pequeña. Con una metodología así cualquiera curaría el Alzheimer con empanadas. Perdone la insistencia, pero si le digo que quiero el archivo completo es para ver si la investigación del Dr. X tuvo la misma metodología defectuosa que el Dr. Y.

Zutano: vamos, crea en lo que le digo, ¿por qué habría de engañarle con monsergas? La arepaterapia funciona.

Fulana: ¿creerle, como si la arepaterapia fuera un dragón en el garaje? No, gracias. Si no puedo tener detalles de la investigación del Dr. X sobre el que no hay nada salvo resúmenes y metaestudios, entonces nuestra charla termina aquí.

En el debate con Zutano, Fulana reitera lo dicho anteriormente: no se puede debatir, sostener ni argumentar nada según textos ignotos o ilegibles por causas ajenas a nuestra voluntad porque se actúa con prejuicios. El párrafo introductorio a los estudios no nos indica en lo absoluto su calidad académica porque su único propósito es anticiparle al lector lo que está escrito ahí; de hecho, cada abstract difiere en su redacción porque va acorde a los requisitos editoriales de la revista. Las normas de publicación en las que se publica el paper, aunque son variadas, coinciden en su carácter limitado porque regulan su longitud; por tanto, un resumen de quinientas palabras jamás suplirá la faena de comprender un artículo de, digamos, quince mil.

Adicionalmente, es frecuente que quienes apelan al resumen son aquellos que no han pisado un palmo del terreno del estudio dizque citado; son los que no pueden escribir sin mentir sobre un tema especializado. Naturalmente, las excepciones a esta regla son contadas e involucran a quienes sí se han tomado la molestia de leer las investigaciones para después difundirlas con un lenguaje liviano. Muchos medios de comunicación, sobre todo los vinculados a la prensa científica, se encargan a diario de informar a la gente sobre las novedades de la ciencia con un vocabulario digerible.

He aquí unos consejos finales:

1)Lea el paper desde el principio hasta el final, sin saltar a las conclusiones. Muchas conclusiones, aunque suenan fascinantes, tienen aseveraciones interesantes que en realidad son producto de fraudes, sesgos y errores teórico-metodológicos. Así, si alguien le dice a usted que según un estudio del Dr. X la adormidera (Papaver somniferum) alivia la fiebre del heno, encienda las alarmas: esa planta se emplea en la fabricación del opio. El opio, como narcótico, no cura dicha enfermedad pero genera en los pacientes una sensación de bienestar que maquilla los resultados aparentemente prometedores del Dr. X.

2)Si los resúmenes son arrojados en masa, tenga cuidado; puede tener enfrente un Gish Gallop. En esas listas colosales de referencias con abstracts hay un bombardeo de datos que quieren impresionar a los incautos, quienes rara vez hacen un alto para examinarlos detenidamente, al pretender que la investigación es exhaustiva por el presunto uso de abundantes fuentes de información. No obstante, el Gish Gallop es materia de otro post.

3)Tenga cautela con los estudios indexados de PubMed. Aunque PubMed es una práctica biblioteca alejandrina de la medicina, su mayor desventaja es el hecho de que suele ser mal utilizada en investigaciones facilonas que citan publicaciones científicas sin leerlas. Con sus incontestables prodigios, PubMed es una mina de oro sobreexplotada por charlatanes amantes del Gish Gallop y un océano de investigaciones sobre las que se debe navegar con precaución.

Hay que pensarlo dos veces antes de cantar victoria al evocar estudios científicos. Si usted los leyó, los entendió y los contrastó, adelante: su debate será muy productivo. Si por el contrario usted no ha visto nada salvo su resumen/abstract, deténgase: su intercambio de opiniones se convertirá en una tángana entre bárbaros. Le garantizo que si usted hace eso quedará como ignorante y se llevará un chasco del tamaño de una galaxia.

Bibliografía:

-Allende, Isabel (1982). La casa de los espíritus (1ª edición, 1ª reimpresión, 2009). Buenos Aires, Argentina. Editorial Sudamericana.

-Kasting, James F.; Kopparapu, Ravikumar; Ramírez, Ramses M. y Harman, Chester E. (2014). Remote life-detection criteria, habitable zone boundaries, and the frequency of Earth-like planets around M and late K stars. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 111(35), 12641–12646. DOI: 10.1073/pnas.1309107110. URL: [enlace 1] [enlace 2]

-Perry, Linda; Dickau, Ruth; Zarrillo, Sonia; Holst, Irene; Pearsall, Deborah M.; Piperno, Dolores R.; Berman, Mary Jane; Cooke, Richard G.; Rademaker, Kurt; Ranere, Anthony J.; Raymond, J. Scott; Sandweiss, Daniel H.; Scaramelli, Franz; Tarble, Kay y Zeidler, James A. (2007). Starch Fossils and the Domestication and Dispersal of Chili Peppers (Capsicum spp. L.) in the Americas. Science, 315(5814), 986-988. DOI: 10.1126/science.1136914. URL: [enlace 1] [enlace 2]

-Rousseau, Jean-Jacques (1762). El contrato social (12ª ed., 2007; Fernando de los Ríos, trad.). Madrid, España. Espasa.

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