Desarmando el nazismo. Prólogo e índice de artículos


Se suponía que el nazismo (o nacionalsocialismo) debía desaparecer en 1945, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, de ella sólo quedaron reductos de personas seguidoras del Führer, grupos pequeños que no fueron sino las cenizas de un colectivo imaginario cuyo epicentro fue la nación occidental emblemática del Eje, Alemania. Transcurrieron los juicios de Nuremberg y se realizó una incesante cacería de los criminales fugitivos de guerra, además de una reconstrucción veloz de dicho país recién destruido por las armas. La historia universal tomó nuevos giros en otras zonas del globo terráqueo mientras muchos consideraban al Tercer Reich como un torrente de aguas pasadas.

La ola del neonazismo surgió como la última expresión del fascismo alemán, la cual buscó desde sus inicios la reivindicación de Adolf Hitler y su legado. En Europa, sus voces se toparon con un enconado rechazo de la vox populi o apenas encontraron eco en medio de los ruidos de la Guerra Fría. No obstante, en América, y específicamente en América Latina, germinaron sus semillas hasta convertirse en árboles de un dogma germánico que pese a la crítica ha encontrado su lugar entre los ciudadanos. Obviamente, las células de este credo político no han podido propagarse con la fuerza ni el apoyo suficiente como para alcanzar el empuje esperado por sus simpatizantes, aunque sí han tenido las fuerzas necesarias para mantener a flote los restos de un submarino ideológico que se creía hundido.

Parece un desperdicio de tiempo hablar sobre un cúmulo de preceptos políticos discutidos y refutados hasta la saciedad, pero éstos no deben subestimarse por minúsculos que sean. El nazismo, si bien ha perdido todo crédito, sigue siendo en nuestros días un objeto de estudio sobre el cual fluyen ríos de tinta y se extienden sábanas de papel más que en ningún otro acontecimiento del siglo XX. Aquí hay dos juicios confrontados: por un lado tenemos formidables estudios donde se observa la catastrófica realidad detrás de la supuesta gloria de la Alemania de Hitler, y por el otro tenemos un intento no científico de borrar o minimizar sus culpas para sustituirlas por no pocos elogios.

Este segundo juicio, lleno de panegíricos e incluso de presunta neutralidad, realiza afirmaciones coherentes de forma pero engañosas de fondo. Tales afirmaciones se bombardean a un público que conoce superficialmente el nazismo, lo cual lamentablemente lo hace vulnerable a aceptar estas aseveraciones aventuradas sin ningún espíritu crítico y sin ninguna dosis de escepticismo. Asimismo, el Internet ha sido en los recientes años un nido de desinformación por causa de publicaciones que aparentando erudición y exhaustiva investigación se aprovechan de la ignorancia ajena con el objeto de propagar su agenda ideológica, la cual se centra en una percepción hagiográfica del Tercer Reich cuya principal premisa reside en su “injusta” demonización por parte de las potencias aliadas; los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética.

Al nazismo no es posible eximirlo de sus crímenes y, naturalmente, tampoco es posible removerle una demonización que no existe y que nunca ha existido. Para entender el motivo de esta aserción con tanta seguridad, es necesario desglosarla tanto desde la perspectiva histórica como desde la teórica; en otras palabras, hay que explicar paso a paso la Alemania de Hitler como es, como fue y como se escribió. Adicionalmente, hay que explorar los obstáculos de la investigación al respecto para así superarlos y comprender por qué los expertos están de acuerdo en señalar al Tercer Reich como una de las etapas más sombrías enfrentadas por la humanidad y en acusar al “revisionismo” del Holocausto, entre otras “hipótesis” afines, como un fraude.

Similar a Simón Bolívar: una visión escéptica y Planeta desencantado, Desarmando el nazismo procederá por capítulos, aunque por el momento no hay un esquema fijo de trabajo. He de aclarar que casi todo lo expuesto no estará sujeto a debate porque corresponde a hechos que han sido demostrados fehacientemente al mismo nivel que el heliocentrismo o la redondez de la Tierra, con referencias que aquí tendrán como prioridad las fuentes originales/primarias, el material bibliográfico y el hemerográfico. También debo advertir que todas las traducciones son de mi autoría salvo que exprese lo contrario, y que las entradas son corregibles y ampliables independientemente de su longitud.

Índice de artículos:

Capítulo 1 – Cicatrices: el nazismo es un fenómeno reciente que es la consecuencia de sus acciones pasadas; esto lo podemos evidenciar en las visiones de la Alemania de la actualidad, en los cambios de los partidos políticos pronazis, en las ideas de las distintas organizaciones neonazis del mundo, en la situación crítica de las mismas y en su defensa mediante corrientes seudocientíficas del pensamiento. Asimismo, el nacionalsocialismo es hoy una panacea argumentativa que paradójicamente se construye a través de falacias que alteran las vías de la lógica.

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2 comentarios en “Desarmando el nazismo. Prólogo e índice de artículos

  1. AL respecto con el nazismo o cualquier otro loquesea-ismo siempre parten con buenos ideales (aunque el nazismo estaba bien claro sus no muy buenas intenciones desde el principio) al final el engranaje político usa ese movimiento para hacer de las suyas quebrantando un movimiento que podría haberse usado para mejorar el país y se hace todo lo contrario. Por ejemplo el chavismo pudo mejorar el nivel de vida de un país haciendo inversiones en las áreas en que el país necesita pero lo que hizo fue lo que cualquier otro movimiento dictatorial hace: robar, matar, corrupción y tener máximo control a expensas del pueblo. Habrá en la historia algún movimiento-político masivo que al final halla sido positivo para el país?

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    • Saludos Ac Sen, gracias por comentar. Lo que dices sobre el nazismo y los regímenes totalitarios y tiránicos en general corresponde con lo que escribí hace un tiempo en un post mío sobre por qué los gobiernos antidemocráticos (como el chavista, en el cual tengo la desgracia de sufrir sus consecuencias en carne viva) no son beneficiosos y por qué nunca lo han sido.

      Incluso si alguna dictadura ha dado avances a algún país, éste ha sido inferior al de países democráticos. En otro capítulo de esta serie de entradas sobre el nazismo verás cómo el desempeño económico del gobierno hitleriano, si bien significó cierto “progreso” para Alemania, no fue nunca superior al de países capitalistas como los Estados Unidos y la Gran Bretaña, y que incluso la URSS supo corregir errores que el fascismo no supo comprender. De hecho, el desenvolvimiento del fascismo en América Latina fue inferior en países que lo adoptaron mientras les duró la “fiesta” dictatorial, como es el caso de Brasil, en el mandato de Vargas.

      En síntesis, y para no arruinar la sorpresita que tengo preparada, ningún gobierno de opresión ha servido para algo. Jamás. En ningún momento de la historia. En ningún lugar. Ese mito del “tirano ilustrado” que salva al país del caos es un fraude en el que han caído hasta los intelectuales, desde Rousseau hasta Maquiavelo.

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